bar, café, pastelería, Uncategorized

MALCRIADA CAFÉ: la caprichosa del café

Algo distinto, inquietudes en la boca y en el alma. Ganas de nuevas aventuras en gastronomía y café de especialidad. Somos caprichosos, queremos eso, queremos libertades y no atarnos a las modas, a los medios, ni a los influencers. Tampoco nos satisface desembocar en los barrios habituales para encontrar un buen café. Nadie que nos diga dónde ir, estamos malcriados y vamos a “Malcriada Café” a saciar tanto capricho.

Escenario relajado, con entrada de almacén antiguo (típico de la periferia de Palermo, en donde los fantasmas arrabaleros se codean entre Chacarita y Colegiales), mesas y sillas adentro y afuera en madera rústica, hasta espacio para plantas dando un matiz orgánico a la cosa. Ambientación clara con algunos ladrillos a la vista y un mural donde la Malcriada se hunde en el café. La barra nos recibe con máquina y molino “Ascaso” y algunas banquetas altas para ver la acción cafetera.

Café del bueno: tostado por Ninina, blend (bolivia 60%-Colombia 30%-Brasil 10%): espresso con acidez cítrica, frutal y retrogusto a chocolate. Capuccino excelente, dulce, cremoso y ejecutado de maravilla. Carta italiana completa con buenos tragos fríos, cold brew orange refrescante, matcha latte. Opción de leche de almendras. Opción take away (para llevar).

Filtrados: chemex, v60, aeropress, prensa francesa.

Rica y artesanal pastelería y comida casera in situ:

Carrot Cake, de las mejores tortas de zanahoria de la ciudad. Punto.

Avocado Toast: con pan de masa madre, palta, pera, queso azul y nueces (magistral). Obligatorio encapricharse con él.

Tostón alemán: con leber casero potente y rico, rúcula, pepinos y cebolla encurtida, excelente combinación.

Torta Matilda: como la de la película, chocolate y lujuria.

Medialunas, Cheese Cake de frutos rojos, alfajores, frolas, budines, cupcakes, etc.

Combos y brunch. Tostones y sandwiches. Todo a precios accesibles considerando que la calidad de lo casero es muy notoria.

Gaseosas, jugos, limonadas, cervezas completan la carta. Algunas tarde-noches funcionan como punto de mancomunión y refugio de otros duchos baristas de la ciudad. Tragos refrescantes y cerveza completan la velada.

Más alla de la simpleza del lugar, el orden y lo metódico se nos pega; hay tranquilidad en sus dueños, y eso se transmite. Juan Pablo está a cargo del café y la atención sumamente cuidadosa. Uno se sienta y te atienden en la mesa que elijas. Con muchas charlas de café en el medio, se toma el tiempo de explicar, asesorar sobre el café que se sirve y todo lo concerniente a la carta de bebidas y comida, con una pasión que pocos tienen (el tipo de naranja con el que se hace el cold brew orange fue un tema de discusión). Agustina generalmente se encuentra tras bastidores, cocinando y haciendo fluir la magia de sus tortas y salados, abundantes, caseros y sobre todo deliciosas opciones. También venden tartas y tortas para llevar.

Y nos siguen malcriando, te sirven y agasajan de una forma diestra y esmerada, con todos los detalles cuidados, se preocupan de que todo salga bien y en superarse. Nos malcrían. Con humildad y ganas nos hacen más caprichosos que lo de costumbre y eso convierte a Malcriada en un lugar donde siempre queremos volver.

****

Malcriada Café

Bonpland 1367 (Palermo)

CABA.

café, comida internacional, Uncategorized

CAFÉ REGISTRADO: la “fábrica” de café

IMG_20180407_112125595

El café es una bebida compleja porque, desde su origen, la planta del cafeto es una especie compleja. El cinturón cafetero ocupa una relativamente angosta franja que se extiende rodeando el Ecuador, entre los trópicos. Fuera de ese margen, muy pocas regiones son aptas para el cultivo de este preciado arbusto. Asimismo, no solo el clima es crucial a la hora de obtener una buena cosecha, sino que la altura determina muchas de sus características organolépticas. Y como si esto fuera poco, no todas las bayas maduran al mismo tiempo, por lo que la recolección mecanizada, tal como se la plantea en la cosecha de cereales es poco menos que impensable. Por esta y algunas otras razones, la mayoría de los cultivos se encuentran en manos de fincas, cuyos administradores se encargan de obtener los mejores granos a través de un cuidado cultivo, nunca exento de riesgos ambientales o biológicos.

En cada gota de café que cae en nuestra taza se refleja el cultivo milenario, el trabajo de centenares de campesinos encargados de la recolección y de los complejos procesos que llevan a “transformar” la baya colorada del cafeto en el grano más seleccionado y cuidado que llega en bolsas de arpillera viajando desde remotísimos lugares, hasta su tostado y posterior extracción ya sea a través de la máquina espresso o de los numerosos métodos de filtrado.

CAFÉ REGISTRADO, desde su amplio local de Costa Rica y Ravignani, supo entender al café desde el interior de la tierra, mucho antes del inicio de la plántula bendita. En contacto con las fincas nos trae las diferentes variedades de café: Limu, Guji (también de excelente performance en filtrados como V60) y Abyssinian mocca sundried, desde la finca Moplaco, propiedad de Heleanna en Etiopía, o desde la Finca Los Pirineos, propiedad de Gilberto Baraona en El Salvador, los Bourbon, Orange y red, con beneficio Honey y Washed respectivamente. Recientemente incorporaron un Brasil, variedad Red Catuaí de proceso natural (finca de Augusto Borges). Todos estos de excelente calidad y tostados por ellos mismos, en su sala de tostados a través de la DIEDRICH IR12 con el software Cropster, garantía de tostado perfecto.

Para no dejar nada librado al azar, el predio cuenta con un laboratorio propio en donde permanentemente se realizan análisis exhaustivos tanto del grano verde como del grano tostado. Y para completar, una escuela con certificación de la SCA (Specialty Coffee Association) a través de la cual se capacita a todo aquel interesado en aprender y formarse como profesional del café (y por lo que se experimenta también a su propio personal).

 IMG_20180408_114340672

Como simples consumidores, al entrar advertimos la profesionalidad. Un espacio ambientado para la comodidad que nunca reniega de su origen de antigua fábrica, reciclada como tantos predios del barrio de Palermo. Tres islas de servicio, la principal, la barra de preparados y la sala de tostado, presiden el lugar, delimitando las áreas de consumo en donde se reparten cómodas mesas, altas y bajas, un living con un sector de exposición de productos y en un entrepiso, la escuela y el laboratorio. El aroma de buen café invade los sentidos y la buena predisposición del personal es un plus que no se puede soslayar.

 IMG_20180407_101945355IMG_20180407_101958195IMG_20180407_102157886IMG_20180407_112006254IMG_20180407_112001405IMG_20180407_102335323IMG_20180407_102402072

Desde su carta se pueden elegir todos los tipos de café, calientes y fríos. Espressos, filtrados y también licuados y jugos. En horas del mediodía y de la noche también existen opciones de comidas, que reservaremos para una reseña posterior.

 

CAFE REGISTRADO es diferente en muchos aspectos. Entre ellos, el más importante es que todos los camareros saben lo que ofrecen. No hay dudas a la hora de responder las preguntas y las recomendaciones que dan son siempre calificadas. Otro de los aciertos es que no hay necesidad de pedirles agua y además ofrecen un bocado de cortesía (en este caso un bombón de merengue achocolatado de gran sabor). Suelen ofrecer dos variedades de grano al día que van rotando, con las cuales preparan todos sus cafés. Tienen la mayor opción de filtrados de casi cualquier cafetería de especialidad incluyendo la Vandola (artefacto hecho de arcilla, con un porta filtro, mango y boquilla, con cuello angosto para que el filtro encaje. Con inspiración en arte Precolombino. Resultan cafés de sabores delicados).

 En cuanto al café, pedimos un espresso Limu (de Etiopía), cuyo aroma a madera y campos de cereales nos invadió, dejando para después el frescor de la miel recién cosechada. Con una crema dorada y persistente, nos adentramos a degustarlo incrementando la experiencia. En boca, parecía que todas las notas se agolpaban al mismo tiempo, con una acidez de frutos intercalada con el dulzor similar a las cañas de azúcar, dejando un regusto muy agradable como de cacao. También pedimos un Caramel Machiato, muy correcto, con una espuma persistente.

 IMG-20180421-WA0005IMG_20180407_102810781IMG_20180407_103217227

Como acompañamientos, pedimos unas medialunas de excelente calidad (todo un logro en la bollería de hoy en día) y un budín de limón y amapola memorable.

 IMG_20180407_103026499_HDRIMG_20180407_103031765IMG_20180407_103122900

Todas las variedades de café que se sirven en el local, también se pueden llevar para consumir en casa, ya sea en granos o molido como lo desees.

 IMG_20180428_124525148

Los precios están un poco por arriba de la media, pero vale la pena la experiencia. Aceptan tarjetas de débito y hay sillas altas para los más pequeños y mucho espacio en las veredas para los fumadores y amantes del aire libre. Tenemos entendido que abrirán una sucursal en Palermo.

 IMG_20180407_103550596

La esquina de Costa Rica y Ravignani fue el lugar de alguna antigua fábrica que hoy luce remozada y con olor a café. Es una esquina más de Palermo, como tantas otras, pero para nosotros es la esquina en donde se unen las ganas de tomar buen café con los que saben lo que hacen a la hora de ofrecerlo.

 

******

Café Registrado

Costa Rica 5901 (Villa Crespo)

CABA.

logo

 

café, Uncategorized

BILBO CAFÉ: En busca del anillo.

 

Atardecer. Las casonas del barrio de Caballito están lejos de ser los pintorescos agujeros Hobbit que soñara J.J. Tolkien, con sus tranquilos habitantes y la siempre verde pastura de la Comarca. Sin embargo, aquí, en la esquina de Beláustegui y Nicolás Repetto se encuentra Bilbo, una cafetería con grandes ventanales, ambientada en color celeste y blanco con unas cuantas kokedamas decorando las mesas y mostrador.  La amabilidad del camarero nos alentó a esperar en la vereda hasta que se desocupara una mesa, lo cual ocurrió algunos minutos después. Ahí fue que nos enteramos de que existía un sótano, que lejos de ser el confortable montículo Hobbit, con ventanales y calidez, no era más que un sótano bien ambientado, con algunos sillones, sillas y mesas de diferente origen (un tanto bullicioso).

 IMG_20180302_204220961

Tanto en su página de Facebook como en la carta se aprecia una marcada tendencia a destacar el café de especialidad, con gran detalle sobre las variedades y origen del café que sirven (blend de Colombia, origen: Huila). Una megalomanía que muy pronto se derrumba.

 IMG-20180305-WA0021

De la extensa carta, con opciones de desayunos y meriendas, sandwichería, bollería para todos los gustos, elegimos un espresso, un cappuccino, un tostado de jamón y queso y un scon de queso provolone y tomillo. El camarero nos pregunta cómo queremos el espresso (como si hubiera muchas formas de prepararlo, atendiendo a que se decían un café de especialidad) y luego de un tiempo prudencial nos alcanzaron el pedido.

Decepción es una palabra que no alcanza a definir el momento. Todos llegamos al lugar, convencidos de que ya no tendríamos que ir al microcentro o a Palermo para saborear un buen café. Al fin el barrio traía una cafetería de la tercera ola.

El café: se sabe que un correcto espresso debe tener una temperatura tomable, una crema (la espuma que se forma al salir de la máquina) dorada y persistente y las características dependientes del origen o el blend que se esté presentando. En este caso, la crema era un pequeño aro alrededor del brebaje (¿el anillo de Bilbo?), rápidamente evanescente. En cuanto el aroma, si bien era muy leve podían distinguirse algunas notas. En boca daba un sabor levemente acido no astringente y un pequeño sabor amargo que se iba enseguida sin retrogusto en absoluto. El cuerpo del café era muy liviano, como si no se hubiera respetado los mínimos 7 gramos que necesita el espresso. En fin, un café muy plano, no tanto por el café en sí mismo sino por errores en la extracción. Algo imperdonable en una cafetería de especialidad.

 IMG-20180305-WA0028

El cappuccino: lejos de respetar la proporción del tercio, era un muy buen café con leche aunque el nombre de cappuccino le quedaba algo holgado.

Scon: de buen tamaño aunque plano (como el café) como una galleta. El provolone apenas se dibujaba entre el tomillo y le faltaba un poco de humedad a la masa.

 

El tostado: fue lo mejor. Un pan tipo árabe con jamón y queso de buena calidad. Como debe ser.

En resumen, un buen lugar pero no nos dio una buena experiencia. Tal vez, Bilbo ese día se hubiera escapado con sus amigos enanos a buscar el anillo. Puede pasar que se haya tenido un mal día, el barista no concurrió o se desbordaron de trabajo.

Si no sos exigente con el café es un lugar agradable como para el té de amigas o un almuerzo sencillo sin salir del barrio. Si buscas una cafetería de especialidad te recomendaría que hagas tu propia experiencia para darle una segunda oportunidad. Nosotros iremos a otra Comarca.

 

**

Bilbo Café

Dr. Luis Belásutegui 802 (Villa Crespo)

CABA.

logo