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¿HAMBURGUESA DE DELIVERY? Hummmm… No, gracias.

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No solo de locales bonitos, barras atestadas, cajas registradoras y largas filas vive el Burger.

Encontramos dos lugares en donde te traen la hamburguesa a tu casa o la podés ir a buscar: “El Pampa, sándwiches argentinos” y “La Cresta”.

 

EL PAMPA:

A través del bendito “Pedidos ya” (también por teléfono y otras aplicaciones) y luego de una espera asombrosamente corta (lo pedimos en tres oportunidades y en todas se repitió lo mismo), llegó el pedido en un packaging más que aceptable: la hamburguesa envuelta en un papel térmico de aluminio al igual que las papas, todo dentro de una coqueta bolsa de papel (por ahora vamos muy bien).

La idea de manejarse solo con aplicaciones o telefónicamente y no contar con local a la calle es un concepto novedoso. Dentro de la oferta encontramos burgers o sándwich de carne, pollo o bondiola acompañadas de 6 maneras distintas, y ese es su menú (simple, y seguimos bien). 

En cuanto a lo que nos atiende, las hamburguesas, la primera vez nos parecieron muy interesantes.

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El Porteño, el típico burger con cheddar, bacon y BBQ que probamos nos pareció adecuado. Cómo siempre con un exceso de BBQ dulzona. Luego probamos La Número 10 y se vino todo a bajo; la falla como siempre, la cebolla caramelizada. El concepto de cebolla caramelizada implica una cocción muy lenta a fuego bajo que hace que los azúcares propios de la cebolla comiencen a resaltar. No hay necesidad de agregarle azúcar; y en este caso, el azúcar era ¡muuuucho! Imaginemos comer una hamburguesa de postre (nos fuimos en picada, y no en carne precisamente). Por otro lado, el interior de la hamburguesa seguía muy roja a pesar de estar en su punto adecuado, seguramente, por mezclarla con chorizo o algo similar (en el gusto se notaba mucho). Estaba bastante amasada por lo que no se desarmaba muy bien en boca. Podría haber contado con más queso (una presencia de provoleta más marcada hubieran salvado un poco); el tomate le quedaba bien, y el jamón no tanto. Pero la cebolla destroza todo. En la tercera oportunidad que pedimos pasó lo mismo, esta vez era un sándwich de pollo azucarado.

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“Pampa” es una contundente Burger con chimichurri, huevo, cebolla morada, lechuga y tomates orgánicos. La carne con las mismas características en cuanto a gusto y textura. No tiene cebolla caramelizada, lo cual está bueno, aunque tampoco aquí había una explosión de sabores. El chimichurri apenas se notaba y seguramente había olvidado de ponerle sal al huevo.

Las papas que acompañan los pedidos estaban correctas y en una porción abundante.

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En cuanto a precios no están dentro de la franja de los más baratos. Podrían mejorarlo en el balance calidad/precio. Además están cobrando $15 de envío, lo que no se traslada al motoquero de turno.

En resumen: muchas cosas buenas (la rapidez, el packaging, las opciones) y otras mejorables (la cebolla, el equilibrio de sabores, el precio). Para recomendarlos se nos crea una dicotomía, el concepto general es bueno, pero tienen grandes fallas y deberían mejorar el producto (sobre todo en el equilibrio de sabores, y menos chorizo a la mezcla de carne). Hay otras opciones en las famosas aplicaciones, pero quizás cada uno debería sacar sus propias conclusiones. La tercera no fue la vencida.

 

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El Pampa Sándwiches Argentinos

(Pedidos Ya y Facebook).

Caballito. CABA


 

LA CRESTA:

En este caso fuimos al local de calle Bulnes 829 (y Guardia Vieja), a pocos metros del pequeño polo gastronómico de Almagro que conforman HB (Hamburguesería) y la Doña (restaurante de comidas caseras). Nos encontramos con una rotisería de las de antes, pero con otra onda, con amplios ventanales y un mostrador gigante, separando la mínima área para clientes, de la cocina, parrilla y todo lo necesario para elaborar los alimentos. Por si andás de paso, hay una pequeña barra contra los ventanales con algunas sillas altas para comer allí (lo que no es recomendable si después de eso vas a trabajar o a una fiesta, lo más probable es que huelas a todas las comidas del momento). Detrás del mostrador-exhibidor, una señora de poco castellano te toma el pedido y el nombre porque sabe que debido al calor y el humo estarás esperando en la vereda. De paso aprovechás a mirar las opciones de comida que se preparan.

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Como te dije, no es una rotisería a la usanza tradicional; de esas que aún sobreviven en algunos barrios porteños a fuerza de empanadas, milanesa a la napolitana y algo parecido a una ensalada rusa. En este caso vas a encontrar muchas opciones foráneas: wraps de diferentes gustos, quesadillas, nachos, sándwiches, hamburguesas, ensaladas y según dicen la estrella del lugar que es el pollo asado (lo comentaremos próximamente). Luego de leer (por un rato largo) desde afuera la cartelera de menús, te llaman y te entregan el pedido.

Pedimos dos opciones de hamburguesa: la Stilton (patty, aro de cebolla, queso azul, alioli y rúcula) y la Bacon crispy  (patty, panceta, queso, lechuga, tomate y BBQ). Acompañando a los combos, ciertos engendros en forma de bastones que se decían papas fritas. En número de 4 (menos mal porque eran incomibles, añejas), frías, de consistencia indefinida y color verdoso (papas Hulk). Las típicas papas que cuando te salen así en tu casa ni se te ocurre ponerlas sobre la mesa para no asustar a los más chicos.

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La Stilton ofrecía una fuerte presencia de alioli y la innovación del aro de cebolla que no tenía nada que envidiarles a las papas fritas en textura y color (más parecido a un frisbee que a un verdadero aro de cebolla). Había un sutil sabor del queso azul y la rúcula en este caso estaba correcta. La carne se perdía en el resto, tanto en sabor como en gramaje. La pedimos un poco más que en su punto pero no siempre es posible.

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La Crispy bacon no deja de ser la típica Burger completa. En este caso la pedí sin BBQ porque normalmente abusan de ella, ocluyendo los demás sabores. Semejante capricho me lo hicieron pagar caro. La sequedad de la carne me obligó a agregarle mayonesa (cosa que casi nunca hago). El crispy de la panceta no existía, una rodaja gruesa de grasa intentaba formar parte de la armonía del resto sin conseguirlo.

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En ambos casos, el pan se encuentra entre un casero y una figaza. Podría tener más humedad pero sería hilar demasiado fino.

Precio adecuado al mercado, aunque podría mejorar atendiendo a que la estás comprando en un local y el packaging no pasa de la típica bandeja plástica. 

En resumen: Como Burger sin pretensiones en una noche de amigos, Netflix y birra está más que bien solo para matar el hambre. Le daríamos una segunda oportunidad para probar otras opciones del menú. No recomendable para hamburguesas.

 

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La Cresta

Bulnes 829 (Almagro)

CABA.

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PARIS BURGER: La reinvención de la hamburguesa.

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Si sos de los que piensan que un buen Burger es una rodaja triste de carne aplastada, con una feta de cheddar encima y un poco de kétchup intentando ablandar un pan seco que la esconde, no pases nunca por la esquina de Suipacha y Perón. Si lograste dar un paso más allá y te volcaste a las hamburguesas tipo caseras con un poco de cheddar, un buen pan y algunos ingredientes y aderezos raros servidos en locales con mucha onda y cervezas de orígenes diversos, permanecé allí. Es tu lugar en el mundo. Los americanos robaron la hamburguesa y la casaron con su propio queso como si ese matrimonio fuera indestructible (aunque se dan algún que otro permitido y se abren a la panceta), y usan la barbacoa como el lubricante universal que intenta penetrar la lujuria más desconsolada. Y en ese momento es cuando entra en acción Paris Burger para rematar las supuestas delicias de una pareja en vías de jubilación.

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Allí no vas a encontrar un local amplio en donde puedas enchufar tu Macbook y permanecer debatiendo los pormenores de la política vernácula. Tampoco podrás usar el baño porque no lo hay. En cambio, de este lado de la barra vas a disputarte alguna de las pocas sillas altas que cuando logres sentarte aún estará caliente por el trasero del cliente anterior y del otro lado, en medio de una tímida decoración que tiene gusto francés, vas a toparte con personas amables, que siempre están dispuestos a atenderte (aunque el franspañol es el idioma que predomina), para tomarte el pedido y fundamentalmente para cocinarte.

Entendiste bien, cocinarte. Porque en Paris Burger nada está hecho de antemano. Si vas en hora pico vas a tener que esperar tu lugar. Nosotros fuimos a las 2 de la tarde, no esperamos casi nada, y hasta tuvimos oportunidad de intercambiar algunas palabras con el chef Christ Arrighi, el hombre con menos stress del mundo. Porque sabe lo que hace y lo hace con alegría.

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¿Cuál es la propuesta de Paris Burger? 4 variantes de hamburguesas clásicas y 6 de estilo francés. Hay carnes de res (de tres cortes diferentes, en un blend propio de roast beef, lomo y alguno de turno que aporte grasa), cordero patagónico y búfalo. Todos los medallones pesan 200 generosos gramos. Si hablamos de quesos, tenés para elegir como si estuvieras en una sobremesa de un elegante restaurant de la avenida Champs Elysses, queso camembert negro, morbier, reblochon, tomme (una joya), brie, roquefort, cremoso y también cheddar. La panceta es ahumada artesanal, nada que ver con la que comprás en el Jumbo como si fuera excelente. Hay cebollas caramelizadas preparadas como se debe (no con un montón de azúcar como lo hacen en otros lugares), diferentes salsas propias (Víctor, Gustave, masala, etc), especias indias, mostaza de hierbas, etc. También lugar para aderezos picantes y una Dijon sumamente especial. Y si de papas se trata, las tradicionales, con piel y otras variantes (probá las de panceta con cebolla caramelizada o las “des aravis” con jamón crudo y reblochon). Para entretenerse.

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Si te parece muy sofisticado, permitite la licencia de probar. Nosotros pedimos la Quartier Latin (queso tomme, panceta ahumada artesanal, salsa masala, la original con 200 gramos de cordero patagónico), aunque con carne de res porque se había terminado la otra. El queso le aporta un sabor sublime (posiblemente una de las 2 o 3 mejores hamburguesas de Bs. As).

La Eiffel (queso reblochon, lard o manteca de cerdo, rúcula, echalotte, culatu o salsa a base de tomates, salsa Gustave). Un ahumado que abraza y deja lugar para la amalgama del resto de los sabores.

Y la Lyonnais (salsa de mostaza a las finas hierbas, panceta, cheddar, cebolla caramelizada de excelente calidad). En nuestra opinión una de las más sobresalientes del segmento “tipo americana”.

Acompañamos con papas tradicionales y las “parisienne” (con queso roquefort, panceta y cebollas caramelizadas), con una combinación de sabor agridulce que casi nos hace llorar (de alegría, claro).

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El pan artesanal es brillante, esponjoso, contenedor, no se desmigaja y dura todo el tiempo que tardás en comerte la burger. La carne sale en su punto exacto, jugosa por dentro y con una cocción perfecta por fuera. El logro de cualquiera de las opciones es que todo entra en la boca de manera equilibrada, pudiéndose degustar cada uno de los ingredientes de manera separada y en conjunto siguiendo una armonía pocas veces experimentada en este tipo de comidas. Nada sobra y nada falta. El queso se siente, la panceta tiene la crocantez justa, las salsas son adecuadas y balanceadas. Desde la primera mordida te sentís privilegiado de poder experimentar esta orquesta de instrumentos perfectamente afinados. El único inconveniente es que después de masticar el último bocado te invade una sensación de tristeza, como si el mundo perdiera su sabor.

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¿Cuánto estarías dispuesto a pagar por semejante experiencia? No te asustes, la relación calidad precio es irrisoria. Los precios varían entre 120 a 160 pesos cada hamburguesa. Las papas 80. Ojo, las bebidas también están a buen precio. Tenés opciones de cerveza artesanal e importada (envasada), gaseosas, aguas y limonadas artesanales muy sabrosas.

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¿Y cuál es el secreto del éxito? Productos de excelente calidad, recetas pensadas concienzudamente y elaboradas por un profesional que ama lo que hace. Nada puede fallar.

Muy difícil de comparar con otras hamburgueserías ya que es un estilo y concepto diferente. Está en un podio virtual por sello propio. ¿Lo llevarán a otros barrios?

Bon appétit.

 

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Paris Burger

Suipacha 180 (Microcentro)

CABA

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Reseña espresso: HARPER – Juice & Coffee Store – El multiverso saludable.

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Jugos, de todos los colores y con infinitos aportes saludables y nutricionales. Eso está bien. Harper es una cadena onda Fast-natural Food tipo americana que hibridiza los jugos exprimidos naturales y sin aditivos con el café “orgánico” de especialidad. Esto se pueden desglosar con contrapuntos bien marcados. Por un lado, los jugos, sin agua ni adicionales, nada más que fruta en su más puro estado impoluto, en mezclas interesantes “con la moda cool a cuestas”, shakes, batidos, yogures y granolas, y sándwiches recoleteros. Esto está muy bien, tienen buena pinta, un producto logrado, sano y fresco.

Curiosidad: rareza lo de los energizantes en la misma estantería de las frutas y las bolsas de café para llevar (esos frascos gigantes con polvos o pastillas “energizantes”, complementos dietarios). Eso llama la atención.

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El café por otro lado, de la línea de especialidad de Puerto Blest (tienen varios orígenes y un blend Harper que es el que sirven), es indudablemente muy bueno, pero está mal hecho. Para los estándares de los cafés convencionales porteños es un café aceptable. Para llamarse café de especialidad (de los que se sabe su origen, de fincas chicas, sin torrados, y con distintos procesos de secado o lavado del grano que les confieren características organolépticas distintivas) tiene que estar acompañado no solo del buen grano con cierta información de origen (todos son orgánicos, eso no es novedad), sino que, además, una preparación bien lograda por un barista calificado. Un espresso es un espresso (si se ofrece café de especialidad) y no un medio camino llegando casi a un americano. Un espresso son 20-30 ml de café (7-10 g de café molido fino por pocillo) y luego la técnica del barista. Aquí no había crema en la superficie de la bebida que se sostenga, demasiado caliente como tomando el infierno mismo, pero si con aroma agradable (es Puerto Blest, pero con eso no basta).

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La atención como en muchas cadenas con jóvenes al mando es despersonalizada e indiferente a las necesidades del cliente. El mismo es un número que se transforma en nombre para ir a retirar el producto a la barra cuando lo llaman. Nada nuevo. Bien ambientado, buena capacidad y buenos productos.

Apuntado a gente que hace un culto de la salud (eso está muy bien) y para clientes del barrio, Harper es una opción válida que ofrece una buena variedad de jugos casi como ningún local. No es una buena alternativa para beber un espresso con todas las letras.

A veces lo orgánico no asegura el éxito sino una moda. Hay mejores opciones para tomar café de especialidad y ya hablaremos de ellas… En este universo saludable, existe un multiverso.

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HARPER – Juice & Coffee Store

Av. Pueyrredón 1782 (Recoleta).

CABA.

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ABOCADO CANTINA: Hamburguesas y algo más…

 

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A pocos metros de la Avenida Pueyrredón, por Calle French encontramos algunos comercios que alternan con edificios y viviendas típicas del barrio de Recoleta. “Abocado Cantina” se destaca en su cuadra por su fachada sencilla, pero a través de un amplio ventanal intenta mantener presente su pasado de casa reciclada.

 Si bien la estética de su ambientación (barra y mesas con sillas muy altas, mucha madera y hierro negro, un muy lindo patio trasero, techos altos) no difiere de las demás hamburgueserías actuales, Abocado no es solamente una “hamburguesa”. En su carta aparecen wraps, ensaladas, rabas y variedades de papas fritas, algo que no es fácil encontrar en otros restaurantes de su especie. Otra de las innovaciones que descubrimos es que todas sus opciones de hamburguesas se acompañan de una guarnición de coleslaw al plato, de excelente preparación y que sabe fresca, con el equilibrio en aderezos y crocantez.

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Hay opciones de menú ejecutivo, una especialidad que cambia una vez por semana (nos quedamos con las ganas del Benedicto, asomaba muy bueno) y ocho variedades de Burgers en pan tipo brioche, con opciones de pollo, salmón y vegetarianas (lentejas) son presentadas personalmente por uno de sus propietarios de manera muy agradable.

Curiosidad: en una de sus paredes destaca un cuadro de honor con los pocos valientes que con su apetito superaron una megahamburguesa múltiple, un reto de Abocado.

 El pedido se toma en la mesa, lo cual puede ser muy ventajoso para los que nos disgusta elegir la orden frente a un cajero y tratando de enfocar la vista desde un lejano y exiguo pizarrón. La carta de bebidas incluye gaseosas (en lata), agua y cuatro canillas de cerveza artesanal (la próxima las degustaremos).

 El tiempo de espera es el adecuado, teniendo cuenta que la visita fue pasado el mediodía, resultó bastante rápido.  No hay aderezos en las mesas porque están donde deben: en la HELADERA.

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Probamos la Ámsterdam (carne de 180 gr., hongos, cebolla morada, tomates confitados, queso azul, queso cremoso y rúcula) y la Jimbo James (carne de 180 gr., cheddar, panceta, BBQ, cebolla caramelizada, sweet relish y rúcula) y un cono de papas. El pan de excelente sabor (la miga se desgrana un poco más de lo aceptable) acompaña la experiencia en boca. Nos contaron que era una nueva receta.

La carne estaba en su punto exacto (dentro de la subjetividad en este tema las pedimos apenas un poco más que “a punto”), con poco amasado, jugosas y sabor muy logrado. El equilibrio de la Ámsterdam es excelente: cada ingrediente parece estar armonizado con el otro, de tal manera que ningún sabor sobresale del que lo acompaña. El contraste de la rúcula (fresca y crocante) con el queso cremoso es más que original. Los champiñones tal vez no influyen demasiado y el queso azul es suave, nada invasivo. Quizás una de las mejores hamburguesas del segmento “blue” (queso azul, champiñones, etc.). En el caso de la Jimbo James (y esto es un gusto personal), los sabores de la barbacoa y el relish se encontraban demasiado presentes, ocultando un poco a la carne y especialmente al cheddar que apenas parecía insinuarse. Se podría pedir sin la BBQ (parece haber una manía muy americana de ponerle mucha barbacoa a las hamburguesas, modas) y agregarle luego a gusto. En líneas generales una buena hamburguesa.

 

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Jimbo James

Las papas fritas estaban correctas aunque al servirlas en recipientes altos de metal, la evaporación no se produce y si no se comen rápido, el vapor se acumula en la papa frita, ablandándola. Se pueden pedir algunos aderezos artesanales que acompañan bien (kétchup con morrones, por ejemplo).

 

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Abocado cantina

En resumen, hay opciones para todos los gustos, en un ambiente agradable que invita a regresar. Rescatamos la atención personalizada, la calidad de los productos, la rapidez, ser atendidos en una mesa (casi un milagro hoy en día) y la relación precio/producto, lo cual resulta muy conveniente cuando se quiere salir a comer en familia. ¿Las hamburguesas? Bastante arriba en el ranking, para nuestro gusto obviamente.

 Nuestra recomendación: la Amsterdam, equilibrada, apetitosa, sin necesidad de agregarle ni quitarle nada.

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“ABOCADO CANTINA”

French 2316 (Recoleta).

CABA.

 

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LA VERDAD DE LA HAMBURGUESA

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La historia de la hamburguesa es un tanto confusa, mítica y disputada entre la ciudad alemana de Hamburgo y los Estados Unidos.

Dicen los que saben que el antecesor natural de la hamburguesa que conocemos hoy día nació en algún o algunos bares de comida de Hamburgo hacia finales del siglo 19. Ese sándwich de carne de cerdo que sobraba del día anterior, y que servían entre dos panes redondos con algunos vegetales, pudo haber sido el inicio de una de las comidas más populares del mundo. Este sándwich, luego llamado filete de Hamburgo, se trasladó a USA junto con la inmigración alemana. Y al parecer en las ciudades portuarias, este filete alemán fue adoptado por algunos establecimientos de comida al paso, creando así la tan afamada hamburguesa americana, donde a la carne de vaca picada y sazonada se le agregaban vegetales, panceta, quesos y salsas, que daban las ventajas de comerse rápido en parates laborales y también se podía ir degustando por la calle. Esta protohamburguesa hacia principios del siglo 20 ya era furor en Estados Unidos y se distribuiría fácilmente por el resto del mundo.

Hoy este famoso sándwich alemán/americano conquistó hace varios años, tanto las cadenas de comida rápida (principalmente) como algunos restaurantes de cocina gourmet, así como también hamburgueserías especializadas en ese único producto (la última ola en concepto de hamburguesas) con sus múltiples variantes y agregado de toppings (ingredientes) exóticos y combinaciones que uno nunca acaba por terminar de descubrir, lo que puede ser maravilloso o resultar tedioso.

En la actualidad hay mucha demanda de hamburguesas, mucha oferta de puestos especializados, pero nuestra pregunta (y quizás el disparador para crear esta página) es si hay calidad. No todas las hamburguesas son preparadas con poco amasado de la carne, con los condimentos justos, con vegetales y quesos de calidad, con una cocción ideal; no todas tienen ese gusto a carne característico que uno idealiza, y pretende de manera subjetiva también.

En busca de hamburguesas de calidad y por qué no otras comidas, cafés, bollería, etc., intentaremos recorrer distintos establecimientos de comidas; no queremos gastar en malos productos (sí, vamos a hacer críticas, pero vamos a pagar por los productos), disfrutar las comodidades del lugar, patyando Buenos Aires; porque siempre nos preguntamos lo que vos te preguntás: “¿dónde vamos a comer?”

Nuestra idea es diferenciarnos de las demás páginas de Burger, proporcionando la mirada de un consumidor nato del producto (que es lo que somos) y no la de una página publicitaria o exagerada en cuanto a virtudes o defectos, evaluando, según nuestra lupa, tanto los esfuerzos del local como los del cliente para vivir esta experiencia.

Bienvenidos!!!

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