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IPA CERVECERÍA: la hamburguesa que acompaña bien

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Las cervezas artesanales están tan de moda como las hamburguesas gourmet. La elaboración del estilo IPA (Indian Pale Ale) es uno de los más extendidos entre los maestros cerveceros. Las microcervecerías parecen haber tomado un vasto mercado y le compiten de igual a igual a las marcas más industriales. Para ello, se super especializan ante la gran cantidad de competidores que tienen y cada vez más gente sabe apreciar los distintos estilos y variedades, así como también afilan el paladar hacia las cervezas de calidad.

¿Por qué IPA? Ale es una cerveza de alta fermentación en la que las levaduras llevan a cabo sus procesos en la superficie (distinto a las Lager que son de fermentación baja). Ambos casos caracterizan el estilo de fermentación que llevan a cabo las levaduras.

La palabra Pale define a grandes rasgos los cereales malteados empleados en la elaboración de la cerveza, que en este caso son maltas de color claro que dan cervezas más pálidas.

Lo de Indian viene de la época colonialista de los ingleses en la India, que para poder conservar sus cervezas en el transporte a ese país tan lejano aumentaron la graduación alcohólica y añadieron más lúpulo a la mezcla como formas de conservación de la bebida. Así, estas cervezas, supieron traspasar fronteras.

Las IPA entonces se destacan por su amargor dado su nivel elevado de lúpulo (los IBU, unidades internacionales de amargor, no suelen bajar de 40 unidades). Además, hay varios subtipos de cervezas estilo IPA, pero ese es otro cantar (o tomar).

IPA también es una cervecería ubicada en los límites de los barrios de Paternal y Caballito. Ocupa toda una esquina, una ochava flaca y abierta que nos muestra luces cerveceras desde lejos. En el interior, con ventanales abiertos, se encuentran barriles y una barra cerrada con múltiples canillas de birra tirada y varias sillas altas que la acordonan. Un gran mural colorido destaca y enmarca el nombre del local. Afuera, cercando toda la esquina hacia las profundidades de las calles que la circundan, se disponen mesas y sillas altas bien cerveceras donde la gente se amucha y la pasa bien a la intemperie. Todo es bastante simple pero efectivo. Quizás sentándose en la barra uno también debe ir corriéndose a medida que salen las tandas de cerveza y la gente las viene a retirar o a rellenar sus botellas. El sistema es el de pedir y pagar en la barra y luego te acercan el pedido o se retira en la misma barra.

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En cuanto a las cervezas que ofrecen tienen muy buenas opciones, las Cheverry son muy buenas tanto su Porter como su Ale liviana, la Desafío Session IPA también (se sirven en un vaso distinto), afrutada y fresca. Completan las variantes las marcas Guira y la Darwin como muy gratificantes opciones. Todas las que probamos (nos acompañaron varios de nuestros amigos bonsaistas y además grandes gourmand) de muy buen sabor, bien servidas, y para nada sobrefermentadas o avinagradas.

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Un punto a parte fue la grata sorpresa de su comida, y es el tema que nos hace reseñar. Tienen buenas papas fritas y excelentes batatas fritas (de las mejores, gruesas, no quemadas y en punto redondísimo) que acompañan a las muy correctas burgers que destacan mucho por sobre otras cervecerías que ofrecen hamburguesas gourmet. Tienen nombres como Buenos Aires, Barcelona, New York, Cannes, Jalisco y otras ciudades más (sí, como en la “Casa de Papel”), y todas pueden ser de carne vacuna, pollo crispy o vegetariana. Combinaciones interesantes como la Beirut con humus, berenjenas asadas, vegetales y provoleta dándole a nuestro estilo criollo una vuelta de tuerca asiática, otra típica con bacon, queso cheddar, cebolla caramelizada (NY) de muy buena factura. La Barcelona con queso, huevo y jamón, era perfecta. La Cannes, con queso azul, es excelente y la Buenos Aires con mollejas como elemento estrella completan una buena cantidad de opciones clásicas y originales. El punto de la carne es genial, muy buen gramaje, 190 g. de patty, original sabor y los toppings son abundantes y de calidad. Si pudieran mejorar algo es el pan, aunque sostenía bien y no se desarmaba, con un brioche más casero la burger calificaría bien arriba. Pero es una cervecería, no una hamburguesería, así que no queremos ponernos en exquisitos. Para picar, además, hay nachos con cheddar, langostinos rebozados acompañados con alioli, pinchos de lomo con barbacoa y pinchos de pollo rebozados. Todo a un precio asequible.

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Cabe destacar los aderezos en una zona aparte, en los típicos pomos, pero FRIOS (como debe ser, en particular con la mayonesa). También unos maníes con pimentón ahumado de lujo.

Estaba muy concurrido cuando llegamos (sábado 20.30 hs.), el servicio es muy cordial y efectivo, y sirven la comida bastante rápido. Aceptan tarjetas.

Es un ambiente muy relajado, con buena música, local pequeño, pero para pasar un rato  agradable está muy bien. Prontamente inauguran un segundo local en la esquina contigua al original, también sobre Av. San Martín.

Las cervezas artesanales están tan de moda como las hamburguesas gourmet, claro que no todo tiene calidad y claro que muchos se suben a la ola del momento, y en las modas a veces el buen criterio y paladar se deja de lado. IPA, por lo contrario, es una cervecería donde todo está muy cuidado y en donde la comida acompaña más que bien. Con menos de un año de abierta, una gran sorpresa, una gran cervecería. Vayan y disfruten.

 

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Cervecería IPA

Av. San Martín 1555 (Caballito)

CABA.

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BURGER JOINT: mi vieja mula ya no es lo que era…

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Paredes con graffitis, música al palo, corridas de gente y gritos a viva voz, tiene más similitud con la casa de Charly García que con su “prima hermana” neoyorquina. Burger Joint aparece en la cosmopolita Palermo Soho como una de las hamburgueserías con más tradición (5 años desde su apertura), aunque no por eso es una elección de primer orden a la hora de querer saborear una buena hamburguesa en compañía de amigos.

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Con algunas mesas en la vereda, un lindo y amplio patio trasero, y un salón principal con recovecos, el ambiente adquiere vida en una vorágine que ya se introduce en tu cerebro a la hora de hacer el pedido. Frente a la caja, el acostumbrado pizarrón con las variantes de comida se contrapone con el apuro del cajero quien te obliga a hacer “ta-te-ti” antes de que pase al siguiente aspirante que está atrás soplándote la nuca. La buena noticia es que se manejan con combos (todos ellos a $200, excelente precio, pero solo efectivo) que incluyen la gaseosa en lata o cerveza (varias canillas de tirada artesanal) y las papas fritas.

 Hay mesas y barras. Los asientos son incómodos como en casi todos los lugares de su especie. No hay servicio de mesa. Los vasos plásticos, sorbetes y condimentos (sobres) se encuentran en una repisa en un solo punto del local y luego de una corta espera (ESO ESTA MUY BUENO) te llaman a viva voz, repitiendo tu nombre 3 o 4 veces hasta que llegás a la barra luego de haber pisado unos cuantos clientes.

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Curiosidad: los baños eclécticos.

 Fuimos unos cuantos para poder probar varias opciones. Nos sentíamos en New York: al fin conoceríamos el espíritu americano resbalándose por nuestras papilas gustativas.

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Las órdenes llegaron en decentes bandejas de aluminio. Las papas, en ecológicas bolsitas de papel madera, normales, con gusto a papa frita aunque mejorables. Mientras las íbamos degustando, la hamburguesa otorgaba sus jugos (demasiado colorados, a pesar de que las pedimos un poco más que “a punto”) al pan, humedeciéndolo irremediablemente. Aunque declaran que es casero el pan parece de tipo industrial, no muy diferente del que comemos en BK o Mac (quizás un poco más alveolado).

 Al ir probando la “Americana”, la ansiada explosión de sabores haciendo el amor con los receptores del gusto nunca llegó. La barbacoa obstaculizando los demás sabores no difería del desarmónico colorido de los grafitis de las paredes y las mesas. No se puede decir que estaba mala, pero decepcionó bastante. Es una Burger correcta.

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Los que comieron la opción con queso roquefort (la línea de las famosas BLEU) asistieron a uno de los defectos imperdonables de una hamburguesa, los ingredientes caían inexorablemente. Y otra vez por lo mismo, un pan hecho para acompañar y no como coprotagonista de la Burger. Una hamburguesa correcta, pero de mitad de tabla. Hubo quien probó la opción vegetariana (de garbanzos) y dijo que estaba rica (dentro de lo que se puede considerar en una hamburguesa sin carne, pero es una buena opción).

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En resumen, le daríamos otra oportunidad más adelante a esta hamburguesería de culto. Hay muchas opciones mejores que se encuentran encabezando la punta de la tabla hamburgueseril. Dicen que fue decayendo con el tiempo. Sería bueno que se recuperara.

 

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 Burger Joint

Borges 1766 (Palermo).

CABA.

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ABOCADO CANTINA: Hamburguesas y algo más…

 

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A pocos metros de la Avenida Pueyrredón, por Calle French encontramos algunos comercios que alternan con edificios y viviendas típicas del barrio de Recoleta. “Abocado Cantina” se destaca en su cuadra por su fachada sencilla, pero a través de un amplio ventanal intenta mantener presente su pasado de casa reciclada.

 Si bien la estética de su ambientación (barra y mesas con sillas muy altas, mucha madera y hierro negro, un muy lindo patio trasero, techos altos) no difiere de las demás hamburgueserías actuales, Abocado no es solamente una “hamburguesa”. En su carta aparecen wraps, ensaladas, rabas y variedades de papas fritas, algo que no es fácil encontrar en otros restaurantes de su especie. Otra de las innovaciones que descubrimos es que todas sus opciones de hamburguesas se acompañan de una guarnición de coleslaw al plato, de excelente preparación y que sabe fresca, con el equilibrio en aderezos y crocantez.

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Hay opciones de menú ejecutivo, una especialidad que cambia una vez por semana (nos quedamos con las ganas del Benedicto, asomaba muy bueno) y ocho variedades de Burgers en pan tipo brioche, con opciones de pollo, salmón y vegetarianas (lentejas) son presentadas personalmente por uno de sus propietarios de manera muy agradable.

Curiosidad: en una de sus paredes destaca un cuadro de honor con los pocos valientes que con su apetito superaron una megahamburguesa múltiple, un reto de Abocado.

 El pedido se toma en la mesa, lo cual puede ser muy ventajoso para los que nos disgusta elegir la orden frente a un cajero y tratando de enfocar la vista desde un lejano y exiguo pizarrón. La carta de bebidas incluye gaseosas (en lata), agua y cuatro canillas de cerveza artesanal (la próxima las degustaremos).

 El tiempo de espera es el adecuado, teniendo cuenta que la visita fue pasado el mediodía, resultó bastante rápido.  No hay aderezos en las mesas porque están donde deben: en la HELADERA.

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Probamos la Ámsterdam (carne de 180 gr., hongos, cebolla morada, tomates confitados, queso azul, queso cremoso y rúcula) y la Jimbo James (carne de 180 gr., cheddar, panceta, BBQ, cebolla caramelizada, sweet relish y rúcula) y un cono de papas. El pan de excelente sabor (la miga se desgrana un poco más de lo aceptable) acompaña la experiencia en boca. Nos contaron que era una nueva receta.

La carne estaba en su punto exacto (dentro de la subjetividad en este tema las pedimos apenas un poco más que “a punto”), con poco amasado, jugosas y sabor muy logrado. El equilibrio de la Ámsterdam es excelente: cada ingrediente parece estar armonizado con el otro, de tal manera que ningún sabor sobresale del que lo acompaña. El contraste de la rúcula (fresca y crocante) con el queso cremoso es más que original. Los champiñones tal vez no influyen demasiado y el queso azul es suave, nada invasivo. Quizás una de las mejores hamburguesas del segmento “blue” (queso azul, champiñones, etc.). En el caso de la Jimbo James (y esto es un gusto personal), los sabores de la barbacoa y el relish se encontraban demasiado presentes, ocultando un poco a la carne y especialmente al cheddar que apenas parecía insinuarse. Se podría pedir sin la BBQ (parece haber una manía muy americana de ponerle mucha barbacoa a las hamburguesas, modas) y agregarle luego a gusto. En líneas generales una buena hamburguesa.

 

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Jimbo James

Las papas fritas estaban correctas aunque al servirlas en recipientes altos de metal, la evaporación no se produce y si no se comen rápido, el vapor se acumula en la papa frita, ablandándola. Se pueden pedir algunos aderezos artesanales que acompañan bien (kétchup con morrones, por ejemplo).

 

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Abocado cantina

En resumen, hay opciones para todos los gustos, en un ambiente agradable que invita a regresar. Rescatamos la atención personalizada, la calidad de los productos, la rapidez, ser atendidos en una mesa (casi un milagro hoy en día) y la relación precio/producto, lo cual resulta muy conveniente cuando se quiere salir a comer en familia. ¿Las hamburguesas? Bastante arriba en el ranking, para nuestro gusto obviamente.

 Nuestra recomendación: la Amsterdam, equilibrada, apetitosa, sin necesidad de agregarle ni quitarle nada.

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“ABOCADO CANTINA”

French 2316 (Recoleta).

CABA.

 

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