cervecería, hamburguesas, Uncategorized

MI BARRIO: LA hamburguesa porteña

 

IMG_20180407_134241002

La Ciudad de Buenos Aires, la de los “100 barrios”, en realidad cuenta con 48 barrios formales (la mitad de los barrios que se hayan en Ushuaia, por ejemplo, la que realmente se podría jactar de tener 100 barrios) en sus 203 kilómetros de superficie. Cada uno de ellos acreedor de alguna singularidad que lo destaca, por su patrimonio histórico, los pulmones verdes, construcciones icónicas o por ver el nacimiento de algún personaje notorio. Sin embargo, la mayoría de estas zonas comparten una misma identidad: el tango, el fútbol y los clásicos bares, estas características son parte de la idiosincrasia local y se convirtieron con el tiempo en atractivos turísticos.

Así es el caso del barrio de Boedo. Este barrio debe su nombre a Mariano Joaquín Boedo, prócer de la independencia argentina y diputado nacional por la provincia de Salta. Se desempeñó como vicepresidente del Congreso de Tucumán y fue uno de los firmantes del Acta de la Independencia. La Ciudad rescató su recuerdo y lo incorporó al catastro municipal el 6 de marzo de 1882, dando origen a la calle que hoy lleva su nombre.

Con el correr del tiempo la zona semi-rural que rodeaba la calle Boedo se fue transformando. Era una importante vía de circulación utilizada por vehículos de tracción a sangre y por tropillas de animales arriadas hacia los antiguos mataderos. Más adelante, y con la llegada de los primeros tranvías, la zona se pobló, se convirtió en barrio y fue habitado por inmigrantes que pronto comenzaron a organizarse.

El barrio de Boedo es un fiel testimonio de esta identidad porteña tan arraigada. Posee una gran riqueza cultural y junto al Abasto es una de las áreas más arrabaleras que posee la Capital Federal. Fue en algunos de sus bares donde músicos y compositores como Homero Manzi y Osvaldo Pugliese les dieron forma a famosos tangos argentinos.

Boedo fue cuna de los primeros teatros independientes de origen proletario y el sitio que eligieron grandes artistas y escritores, como Discépolo, Roberto Arlt, Enrique González Tuñón y César Tiempo, entre otros.

Además de tango y teatro, Boedo también fue sede del Club Atlético San Lorenzo de Almagro, uno de los cinco equipos de fútbol más famosos de la Argentina.IMG_20180816_213008493_LL

 

En Boedo también se encuentra una de las franquicias más recientes de la hamburguesería Mi Barrio (que ya cuenta con 14 locales, incluyendo uno en Mendoza). Ubicado en la avenida Boedo, en las cercanías con el cruce con la avenida Independencia, este local se muestra como un exponente más de fachada cervecera, de banquillos altos en madera y hierro, con mesas largas, comunales e informales. Aquí predominan el blanco y negro como contrapuntos de identidad, con grandes murales que aducen alegorías del barrio que representan (así también es la decoración de otras tantas franquicias, incluida la de Palermo que también hemos visitado). Cuenta con mesas y sillas en la vereda con sombrillas y sillas plegables. (Palermo es igual pero un poco más pequeño y situado en una esquina).

La carta es un pizarrón a tono con el marco de las paredes, en donde se pueden apreciar las distintas burgers o “barrios” (cada una representa el espíritu de algunos barrios porteños), las cuales van desde los 170 g de carne hasta dobles de un total de 400 gramos.

IMG_20180407_13415889137726465_2111724735709161_7489717455716089856_n

El servicio es muy correcto, aunque puede llegar a ser caótico en horas picos (sumados a los take away de apps).

Tienen aguas, gaseosas, cerveza Patagonia tirada que sirven en longilíneos y pitucos vasos.

IMG_20180407_131747539

En las mesas nos encontramos con servilletas, mostazas, kétchup y cuentan con bbq picantes. Las mayonesas se piden aparte pues están refrigeradas (como debe ser). Las burgers se pueden pedir solas o en combo con papas (son de calidad) y bebida a precios razonables (alrededor de 300 pesos). También hay papas tuneadas con queso cheddar derretido y panceta crocante o las papas fritas Bourbon, servidas con una especial salsa BBQ con Whisky Bourbon, carne picada salteada con cebolla, crema agria, jalapeños y ciboulette.

Para la confección de esta reseña elegimos dos de las franquicias (Boedo y Palermo) y comprobamos que no existen diferencias importantes en cuanto a la calidad y preparado del servicio. Tal vez, la de Palermo nos resultó más amigable por la mayor rapidez del expendio y el contacto más estrecho con el personal (en otra entrada de este mismo blog hemos hablado de la historia del barrio de Palermo).

Elegimos algunas opciones del menú:

La Boca, 170 gramos de carne vacuna, cheddar con cerveza (melt), doble panceta, cebolla crispy y salsa Jameson bbq. Muy buena, bien quesosa.

Palermo, carne vacuna, cheddar, panceta, huevo a la plancha, cebolla y salsa bbq.

Puerto Madero, nachos, cheedar, mayonesa de palta, jalapeños, frijoles, cholo, cilantro. Original y diferente.

El pan es muy adecuado, acompaña bien, esponjoso y con semillas de sésamo blanco y negro. La carne (un blend de tres cortes) en su punto, con poco amasado y jugosa. En cada opción, los toppings están equilibrados y son de calidad. Ninguno falta y ninguno sobra.

Cada mes, la firma presenta alguna Burger novedosa que representa a un barrio fuera de los fijos. En este caso probamos la Vicente López:  en donde el pan se reemplazó por un exquisito croissant, pata de jamón natural, mayonesa de trufa negra, duxelle de champiñones, doble queso brie (de impresionante sabor). Un digno exponente de lo que debe ser una burger gourmet bien pensada y equilibrada. Ojalá la incorporen al menú fijo.

IMG_20180816_213951303_LLIMG_20180816_214126150_LLIMG_20180816_215735125_LLDentro del menú, vimos otras excelentes opciones de burgers, incluso una variante vegetariana. Y para los que optan por una opción menos calórica hay ensaladas, la Caesar, una excelente combinación de hojas verdes, pollo, panceta, queso parmesano, croutones y aderezo Caesar y la “de la casa”, Mi Barrio, con rúcula, tomates confitados, queso de cabra, cebolla coloradas, aceitunas y alcaparras.

IMG_20180816_213035409_LL

Mi Barrio es más que una cadena de hamburguesas. Destacamos la variedad, el propósito de innovación y el cuidado de sus productos. Solo fuimos a dos franquicias y la experiencia fue buena en ambas, sin encontrar diferencias. Es excelente que los que vivimos en alguno de los barrios de Buenos Aires no tengamos que desplazarnos hacia los lugares céntricos para comer una buena burger. ¡Dos franquicias más que recomendables!

 

*****

Mi Barrio

Av. Boedo 784 (Boedo)

Uriarte 1504 (Palermo)

CABA.

logo

 

 

café, Uncategorized

CIGALÓ, Specialty Coffee. Barrios de pie

 

IMG_20180311_114012360

Hubo una vez una autopista que no fue. Cientos de casas expropiadas, algunas demolidas. La tristeza de un barrio partido al medio por la absurda conjunción entre la megalomanía y la burocracia. Muchos años después a alguien se le ocurrió rescatar los restos de la vergüenza y comenzar a renovar ese sector de la ciudad en donde Villa Urquiza camina hacia Belgrano en una galería de casas bajas y veredas decoradas con diferentes especies de árboles. Y justo en una esquina, como en la mayoría de los tangos, se erige el bar en donde el barrio se detiene alrededor de un pocillo de café. Solo que el acostumbrado cafetín, en este caso, cambió la sordidez de las baldosas percudidas y la vidriera triste que recibe el resoplo del malevo traicionado, por una imponente estructura de vidrio y cemento en donde el sol de la mañana se entrecruza con las paredes blancas y las hojas siempre verdes de las plantas.

Cigaló apostó al barrio, transformando el insulso cafecito sin pretensiones en un auténtico templo en donde el café es un objeto para adorar, entre los agradecidos habitantes de un barrio que vuelve. Con una estética renovadora, en donde todo parece vincularse, observamos un afuera que apenas se diferencia del adentro. Los vidrios enormes configuran un sitio de unión, en lugar de separar. El salón está repartido entre un abajo y un arriba, entrepiso que se extiende sin dejar de pertenecer al todo. Al igual que la barra, centro de lugar y punto de encuentro de todos los focos de la mirada. Un loft integrando la calle con las columnas.

El amplio pizarrón nos muestra las diferentes variantes de lo que se ofrece. En el área cafetería, las opciones de espresso y los cold brew. Los filtrados con casi todos los métodos más comunes y una inusual variedad de tés y bebidas frías. A la hora de comer, hay opciones de ensaladas y sándwiches fríos y tostados, con carne o veggies. Amplia bollería fabricada in situ.

IMG_20180311_114019334IMG_20180311_114016636IMG-20180311-WA0014

Pedimos un espresso, un cappuccino, un machiato acompañado por croissant, pan de chocolate y pan de queso. El sistema de expendio es por ticket y tienen un inteligente sistema de información para los que recién se aproximan al mundo del café de especialidad: te muestran una tacita igual a la que vas a recibir en tu pedido. Sin sorpresas posteriores para los que se quejan de que es corto o piden que le llenen el pocillo.

IMG-20180311-WA0010

Ese día ofrecían un blend propio: 50% El Salvador y el resto (no dijeron el porcentaje) repartido entre dos varietales de Etiopía. En taza presentaba una buena crema, dorada y persistente. El aroma predominante era a madera y frutos. Llama la atención la sensación aterciopelada en boca, algo dulce, predominando la acidez en una etapa posterior, recordando frutos frescos, para dejar lugar a un amargor suave y persistente. Buen cuerpo. Buen blend.

Las variantes con leche que probamos, el machiatto y el cappuccino, ejecutadas adecuadamente con las características del café. Una buena extracción y en la proporción justa. Arte latte simpático.

La pastelería se destaca por su elaboración. Buenos ingredientes y de calidad hacen la diferencia a la hora de comparar. El pan de queso (en realidad era un chipa) fue uno de los más ricos que probamos: en donde el queso estaba presente y no era una sutileza como en muchos otros lugares.

La atención es muy cordial. Se preocupan por brindarte información acerca de lo que pedís. El barista está a mano y sabe muy bien su profesión. Se guarda algunos secretitos cuando el cliente es algo preguntón como nosotros, pero es comprensible a la hora de tener que atender a mucha gente. Facturan y aceptan tarjetas de crédito.

IMG_20180311_114027830

En definitiva, Cigaló apostó al barrio y ganó. Hace muy poco tiempo que están, pero se les augura una buena permanencia en el difícil propósito de llevar el buen café a los barrios.

 

****

Cigaló Specialty Coffee

Holmberg 2004 (Villa Urquiza)

CABA.

logo