bar, cervecería, coctelería, hamburguesas, Uncategorized

LA ESQUINA: de la Burger roquera

IMG_20190214_165204237

¿Bar?

Una ochava entera donde se susurra música deleitable, conocida. Pintada de negro. Adentro, sillas de metal coloridas, colorinche. Etiquetas, pegatinas de todo tipo, que recuerdan que el hardcore estuvo haciendo fuerza en los noventas y que el punk siguió viviendo.

IMG_20190214_162217021_BURST000_COVER_TOPIMG_20190214_162058838IMG_20190214_161955349IMG_20190214_161812101

Lo multifacético del lugar tiene tiempo para plantas que cuelgan como junglas y dan vida a un ambiente rockero de cemento, cervezas y hamburguesas. Pero no es una cervecería ni una hamburguesería, aunque se codee con ello. Si bien en su carta hay una jugosa oferta de burgers carnívoras y veggies con originales toppings, panchos tuneados y papas inundadas de ingredientes, el lugar nos recibe con música alta pero plausible, con estímulos sensoriales que nos retrotraen (a los más jovatos al menos) a las noches de Cemento y Die Schule, al rock y la bebida, a lo oscuro y por qué no, a lo prohibido. ¿Qué hay en esos antros que atrapa a la gente? La Esquina, sin llegar a tener esa opacidad y misterio, cumple completamente con la semejanza, como stopeada en el tiempo, como sumida en formol, con la premisa roquera y lugar de encuentro y relajo (para amigos, parejas, y solitarios y sus remembranzas), de noctambulaje etéreo sin tiempo y ¿de pecado?

Claro que hay pecado con un buen menú de hamburguesas con misteriosos y originales ingredientes (que llaman, que atraen y nos dejan dudando por cuál decidirnos) de estos edificios de carne y acompañamientos gourmet: fontina, provolone, ananá, coleslaw, sirachas, aderezos maleables, todos están invitados.

Y desde que fuimos las primeras veces (el ambiente no cambia, la atención es buena), desde aquellas Cheese Burgers ricas, de buen gramaje y abundantes pesajes, pero con demasiado mostakechup embadurnando el todo, pero dejando denotar un buen producto, hasta las novedosas burgers más contundentes (un medallón alto) que recientemente probamos. La denominada “La Esquina”, con el coleslaw que lo dice todo, acidez, cremosidad, frescor; el fontina de calidad, rico, y más rico, panceta y el crispy de la cebolla que acierta la crocancia, la carne en su punto irrumpe en la boca como una llamarada de sabor. Muy bien casi 10, felicitado (originalísima). Y “La King”, clásica, con lechuga, tomate (rodajones demasiado grandes), panceta, pepino, cheddar, cebolla fresca, mayo y kétchup, cumplidora (emula a un Whopper pero bien hecho, caserito y logrado).

IMG_20180708_204113976_LLIMG_20180708_204255337_LLIMG_20190214_162809440IMG_20190214_162812927IMG_20190214_163223010IMG_20190214_163023029

¿Las papas? Rústicas y de buena faena, acompañan bien sin ser de alto octanaje.

Hay buena birra, ofrecen media pinta (¡¡¡al fin alguien!!!) y con precios acordes. Tragos clásicos de bar de antes (noventas también). Gaseosas y aguas.

Ensaladas por las dudas y lo mejor de todo es el precio: Burger con papas y bebida sin alcohol $250, con birra $300. No abunda esta oferta por algo bien hecho y de calidad. Un bar (porque en definitiva es un bar) que cumple, sin ser su función la de competir con las grandes hamburgueserías, pero juega bien en un ambiente distinto y descontracturado.

IMG_20190214_162129317

Creemos que hay que darle oportunidades a las cocinas que están fuera de los circuitos clásicos y de moda. Hay otra luz, otros terrenos como La Esquina, rockeros, que remembran no solo las hamburguesas clásicas y las gourmets reversionadas sino también un pasado melancólico, pero orgullosamente actualizado.

 

****

La Esquina

Gorriti 5608 (Palermo)

CABA,

logo

café, feria/fetival/congreso, mercado, Uncategorized

IMPORT COFFEE COMPANY (BELGRANO): vive la experiencia del café

IMG_20181114_184447233

Hace algunos años (no muchos más de 130), si te encontrabas en el centro de la ciudad y deseabas llegar al “partido” de Belgrano debías atravesar el arroyo Maldonado, cruzando algún puentecito precario, acompañado de los ecos de “la Maldonado”, una bravía española que según cuenta la leyenda arribó junto a Pedro de Mendoza y quién sabe por qué causa, fue abandonada en las márgenes de este río, sobreviviendo a los yaguaretés , a los querandíes y otras incongruencias.  Belgrano conserva aún el extraño privilegio de haber sido la Capital del País, durante un corto período de antiguas grietas que siempre se recrean como el eterno retorno de los estoicos.

Por el norte, esa Antigua Belgrano era recorrida por el arroyo Vega que traía hilos de agua desde lo que hoy es Agronomía con sus ubicuos bañados, y el Arroyo Medrano, cuya pestilencia recorría unos cuantos kilómetros desde La Matanza. Mucho antes de que se convirtiera en el barrio de los caserones de tejas y de los aljibes que eternizara Cátulo Castillo en el famoso tango. Y mucho antes de la llegada del tango, José Hernández vino a vivir al barrio, adquiriendo una casona en la que murió luego de proferir sus últimas palabras: “Buenos Aires, Buenos Aires!” Y en la que posiblemente escribiera su obra magna, el Martín Fierro.

Poco antes de su muerte, el escritor donó parte de sus tierras para favorecer a los humildes productores que no podían acceder a los costosos puestos del antiguo Mercado Modelo, un poco antes de la creación del Mercado de Abasto. Se creó así la Feria Modelo de Belgrano, una precaria toldería de lonas y tinglados que fue creciendo hasta convertirse en lo que conocemos como Mercado de Belgrano, en medio de la plaza Noruega, en la intersección de las calles Ciudad de la Paz y Amenabar.

A partir de 2017, resultado de un esfuerzo entre una cooperativa de comerciantes y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el antiguo mercado se transformó en un espacio gastronómico de varios locales y un patio de comidas, que, pese al remozado, aún conserva el secreto encanto del barrio antiguo, en congruencia con locales de comidas gourmet, de autor, verduras orgánicas, carnes y pescados, vinos y productos de una excelente calidad.

IMG_20181019_180059300

Como amantes del café de especialidad, nos adentramos en Import Coffee Company, una isla en donde descansar luego de las compras y disfrutar de uno de los mejores cafés de la ciudad. A diferencia de otros locales de la firma, en donde solo sirven el Café Illy (de tueste tipo italiano, fuerte y cenizo, buen café, excelente para bebidas con leche, pero no es de nuestra preferencia en espresso), en este caso se nos permite zambullirnos en el universo de los cafés tostados (con un tostado más adecuado a nuestro gusto) por Preto, que verdaderamente marcan la diferencia. De las muchas veces que fuimos, hemos probado variedades de Uganda (en Chemex y V60 es la gloria), Brasil (rico y equilibrado) y Colombia (buen dulzor, ácido y chocolatoso), en excelentes espressos, de los mejores capuccinos que hemos probado (cremoso, dulce y bien ejecutado) y también filtrados realizados por la mano siempre eficiente de su barista Gabriel (ganador de premios y excelente en su trato y predisposición). Con su humildad enseña, guía y ofrece incansables charlas sobre el maravilloso mundo del café. Barista de verdad y no de mote.

IMG_20190216_110822278IMG_20190216_104436346IMG_20181215_123635298IMG_20181029_215939494IMG_20181019_182122985

Las dimensiones del local invitan a rodear la barra, que es la verdadera estrella del lugar. Una brillante máquina “La Marzoco” preside la magia, si bien también se comercializan máquinas de espresso marca “Ascaso” para uso familiar. Si la barra no es tu lugar, hay un par de mesas rodeadas de estantes para tentarte con los diferentes cafés que podés llevar a tu casa, chocolates importados, cookies y algunas delis. Minimalismo con ambiente blanco y luces cálidas con sillas cómodas.

IMG_20190216_103442006_BURST000_COVER_TOPIMG_20181215_131450044IMG_20181215_123359827IMG_20181029_223025290

Si el café te despierta el apetito, no podrían faltar las medialunas, o los rolls de canela, alfajorcitos, cookies, scons, todo de muy buen sabor y frescura. Y si tu espíritu se alimenta de más café y querés adentrarte en las profundidades del conocimiento, se ofrecen talleres durante el año para todos los niveles, clínicas para la preparación de un buen espresso, o de los diferentes tipos de filtrados o de aproximación a las experiencias sensoriales que el café te puede brindar; siempre de la mano de especialistas calificados en el tema. Seriedad garantizada.

Import Coffee de Belgrano es el encuentro obligado, no solo para los vecinos del barrio sino para todos aquellos que disfruten de un paseo por el mercado más glamoroso de Buenos Aires o deseen culminar su rutina gastronómica con el mejor café. Una luz en el camino, un atalaya entre tanto asfalto: vive la experiencia del café.

 

*****

Import Coffee Company – Mercado de Belgrano

Juramento 2527 (Belgrano)

CABA.

logo

comida internacional, feria/fetival/congreso, food truck, hamburguesas, Uncategorized

SWEET PEPPER COMPANY: donde la hamburguesa ruge

img_20190209_125740620_hdr7932196578245705129.jpg

A 32 km de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se encuentra la ciudad de Tigre, donde toda la vida sucede en torno al Delta del Río Paraná.

Se cree que su popular nombre fue acogido dada la temible presencia del yaguareté o tigre americano a lo largo de sus islas en épocas de la conquista.

Tierras antaño de pueblos querandíes y guaraníes, comarca de contrabandistas portugueses en el siglo XVII, pasa luego a ser llamado “Pago de las Conchas”, tomando este nombre del río local (ahora Reconquista) desde el siglo XVIII hasta 1920, cuando el arroyito Tigre abrió sus fauces con una sudestada que enterró el pueblo viejo y desde allí recibe la denominación de “Tigre”.

En 1916, el tren eléctrico llegó por estos lares, fomentando así el aumento del comercio y más tarde, los soplos turísticos.

IMG_20190209_122650281_HDR

El nombre “Puerto de Frutos (sitio obligado en la recorrida turística) proviene del hecho que otrora desembarcaban en la zona, todas las producciones frutales de las islas del Delta.

La remería y la navegación son moneda corriente en esta región. Pintorescos viajes en catamarán develan los recovecos naturales e históricos de la felina ciudad y los articulados brazos del río marrón.

Artesanías, muebles, mimbres, inciensos, comidas, sol en la ribera y mucha gente componen el paisaje del Tigre costero, que en esta visita nos ensartó sus garras afiladas de rayos asfixiantes dado el día terriblemente caluroso.

Hay un Museo de Arte y uno del Mate tan argento, pero también hay hamburguesas que merecen estar en un museo aunque no pasen de moda:

Sweet Pepper Company es un food truck que abrió su suerte en el año 2013. Su lugar geográfico (casi inserto en el “Puerto de Frutos” y a orillas del río, con sus mesas y sombrillas admirando los barcos) le da una posición estratégica inigualable, convirtiéndolo (no solo por eso) casi, en la exclusiva opción para probar hamburguesas de calidad en el Tigre.

IMG_20190209_122712880_HDR

Cuentan con un menú tipo americano de burgers, sandwiches, aros de cebolla y papas bastante clásico.

Algunas de sus burgers son: la Cheese Burger, la Double Bacon Cheese Burger, la Sweet Pepperoni con mozzarella rebozada, la OMG con 4 pattys y multitud de queso, pero también hay pulled pork, sándwiches, etc., todo a precios razonables. La Canasta para Dos trae papas fritas que acompañan muy bien, crocantes y más que decentes, aros de cebolla, una Cheeseburger y una Burger del menú a elección. Y esto mismo fue lo que pedimos para tener un claro panorama. Todas las hamburguesas vienen en dos pattys finitos, a excepción de una (la OMG).

Para la sed gaseosas y aguas.

Pese al gran calor, al probar la combinación carne-queso (Cheese Burger), nos olvidamos de los 36 grados y nos enfocamos en las papilas degustando un conjunto enriquecedor. Todo suma, queso cheddar de calidad; la carne de excelente gramaje y sabor, saladita y con pimienta estaba en un gran punto de cocción. El pan tipo brioche de primera contuvo hasta el final de la función. La Doble Bacon llevaba una buena panceta gruesa y de buena ejecución, al queso cheddar se le sumaba un cremoso Dambo, picoso, que le daba carácter al todo, y unas cebollas caramelizadas bien logradas que no invadían.

IMG_20190209_123346727_HDRIMG_20190209_123543094_HDRIMG_20190209_123801102_HDRIMG_20190209_124013291_HDR

Gran carne, con mucho sabor, un tanto parrillero con la caramelización superficial justa y sabrosa. No se puede describir más que lo que las fotos dicen, y dicen que para nosotros las burgers de Sweet Pepper juegan en las grandes ligas y ni se despeinan por las hamburgueserías porteñas, y también dicen que hay una Burger OMG de casi un kilo con 4 pattys y mucho pero mucho queso que espera por hambrientos en busca de proezas, otra gran excusa para visitar este gran y sorprendente food truck que ruge buena gastronomía.

IMG_20190209_125747044

 

****

Sweet Pepper – American Grill

Los Mimbres 1220 (Tigre)

Buenos Aires.

logo

Uncategorized

LARDO & ROSEMARY: un mundo de sensaciones

img_20190105_191931801_hdr

Quizás un nombre de cuento de fantasía o un nombre lúdico y ficticio, Lardo & Rosemary es mucho más que un mote, pero si tenemos que definir el por qué del nombre para un gastropub (y vamos a llamarlo así por connotaciones que serán explicadas mas luego) diremos que su dueños se inspiraron en un plato de un bar londinense en el que predomina la grasa y enchastre del cerdo con la finura y delicadeza aromática del romero como hierba para especiar un plato, convirtiendo este mismo y al concepto de nuestro gastropub en cuestión, en un caos equilibrado, gastronómico, culinario, ambiental y mucho más allá; a modo del yin y el yan de la cocina y de todo lo que aporta y conlleva crear un ámbito de servicio culinario.

img_20190127_200116360_burst001

En La Lucila se abren las puertas de este gastropub moderno, y lo llamamos así porque no tienen mucho de restaurante y tampoco es plenamente un pub. Con un menú acotados de 14 platos y una carta pequeña de vinos, cervezas y gaseosas, hibridizando en las formas de un bistró más que descontracturado (la música de jazz proporciona estruendo en los altos techos y hace que nuestros pies sigan los vaivenes del ritmo) y un pub sin las modas cocteleras ni los lúgubres hilos de luces inundando el ambiente; solo queda llamar gastropub a estos locales con carta acotada pero bien pensada, con un minimalismo que luego se despliega en múltiples variables de sensaciones visuales y sensoriales ante la presentación fina de cada uno de los platos entre las oscilación de un tiempo sumamente relajado y no tan estricto como el de un bar formal.

 

 

Y lo no tan formal da paso a las formas, a los platos que tienen mononombres indicando su ingrediente principal, y cuando los sirven en los umbrales de su larga mesa comunal que habla de maderas y cemento, abanican su delicadeza de armado y suculencia delante de nuestras miradas.

 

 

El lugar es simple, una barra con 9 banquetas altas, y una larga mesa desaliñada y certera con 18 banquitos siguiendo la línea. Una barra trasera donde se pide el desafío de elegir casi todo lo que plantea el lugar. Más allá la cocina abierta y seductora. En la vereda algunas mesas altas típicas cerveceriles. Grafitis lejanos, dibujos. Ladrillos pintados por la palidez de un blanco sin tantas ganas de cubrir. Luces acotadas, modernas y sencillas. Estilo propio y aplaudible.

El menú es escueto con un puñado de entrantes y otro tanto de principales con un postre original, todos oscilado entre los 150 y 300$.

img_20190127_195905752img_20190127_195840582

Empanadas de pollo y choclo con reducción de cítricos y ralladura de lima que simpatizan con la boca entre lo agrio y lo ácido enfundando un nuevo sabor simplemente delicioso.

img_20190127_201256962_burst001img_20190127_201628211

Los baos negros rellenos de una tapa de asado desmechada por largas horas de cocción con un dulzor agradable, remolacha efectiva y la suavidad y redondez de un sabor final magistral.

img_20190127_201322088img_20190127_201754578

Arepas (reina pepeada) suaves rellenas con la cremosidad de pollo y la palta más un matiz de cilantro no invasivo. De las mejores que hemos comido.

img_20190105_193942376img_20190105_194036859

Su única Burger de vacío y picaña lo dice todo, personalidad y sabor, identidad en el queso ahumado, pepinos amigables y un gran alioli. Excelente gramaje y sabor, buen punto de cocción. Las papas con hierbas merecen ser probadas.

img_20190105_193926083

El plato de acelga y morcilla (morcelga) combina muy bien, los sabores fuertes, terreos y dulces con la suave cremosidad de la espuma de queso que amalgama impetuosamente todo. Se sirve sobre un taco de centeno y acompañado por algunas setas.

img_20190127_201243434

Como postre ofrecen unos churros originalmente cremosos atrapados por una salsa tofi que realmente es un poema.

img-20190129-wa0009img-20190129-wa0007img-20190129-wa0010

Todo se completa con una breve pero bien elegida carta de vinos acorde para maridar con cualquiera de sus delicias gourmet, algunos tragos de fonda y tres cervezas tiradas de primera: la APA rojiza frutada y suave es de lo mejor que se puede encontrar por el rubro.

 

 

Después de lo dicho, no podemos agregar más que decir que Lardo & Rosemary se ha convertido en uno de nuestros clásicos y favoritos, en un ejemplo de gente joven con un emprendimiento gastronómico serio y moderno. El ambiente es amigable y disfrutable. Tapas, platos inteligentes, fusiones de sabores que desorientan y alegran cualquier papila. Todos los productos son soberbios y magistralmente presentados y pensados, y logran, en definitiva, una experiencia culinaria con un mundo de sensaciones.

img_20190127_195125182

logo

*****

Lardo & Rosemary

Av. Del Libertador 3810, La Lucila

Vicente López, Buenos Aires.

bar, café, cervecería, comida internacional, hamburguesas, Uncategorized

ALOHA Beer & Food: la oportunidad de barrio

img_20190114_152522566_hdr

Luego de comentarios errados, de populismos indiscriminados, de influencers veletoides, de eventos fallidos, de lejanas cercanías y muchas vicisitudes que pudimos dejar de lado, visitamos Aloha, quizás en un contexto más social, pero al fin y al cabo logramos apreciar de lleno el producto que ofrecen.

img_20190114_140727522

En pleno Parque Patricios y en una esquina antigua yace este bar (bodegón, cafetín y un largo etc.) devenido a restó con sugerente preponderancia en el armado de hamburguesas. El lugar no es muy grande, una barra ocupa un gran territorio y detrás, la geografía de una cocina amplia que deja vislumbrar un trabajo un tanto caótico, pero no por eso malo. El resto: mesas y sillas de madera bien de bar en un entorno con pinturas advenedizas, sartenes colgando de techos y una divertida rusticidad (con indicios de pulpería de las de antes, pero antes que antes…).

img_20190114_140719770img_20190114_140723763img_20190114_141449569

La atención es muy buena, se destaca por sobre muchos similares de su rubro. Esmerada, eficaz y amable.

Ofrecen una carta amplia con variedad de platos: sándwiches, rolls, ensaladas, también hay lugar para la cafetería y cosillas de panadería; cervezas, aguas, gaseosas y por supuesto las tan afamadas hamburguesas.

Pedimos la Cheese Bacon Burger y la Le France acompañadas con un fuentón de papas fritas al verdeo y queso. Estas últimas buenas y cremosas, acompañando muy bien al plato principal.

img_20190114_141941132

La Cheese Bacon tiene unos abundantes 240 g de blend de carne distribuidos en dos pattys, los cuales ostentaban un punto ideal, un gramaje de manual, nada de amasado y un gusto que pocos logran; en pocas palabras, una excelente ejecución. El queso era de buena calidad y sabroso, el bacon quizás, fue el punto flojo, con una cocción poco óptima, mientras que el pan acompañaba muy bien, aún sin ser maravilloso. La de estilo francés, sin embargo, con la misma calidad de carne, y el mismo buen pan, si bien es un global correcto, el tomate seco invadiendo un poco el todo, hacía que se perdiera el sabor del queso brie y sumado a esto, escaseaba la cebolla caramelizada. Igualmente aprobaba notoriamente.

img_20190114_142235429img_20190114_142242576img_20190114_142642298

Según fuimos viendo la evolución por dichos propios, ajenos y por historial, aquí se nota un trabajo minucioso para superarse y definitivamente lo han logrado. Les juega en contra una zona despojada y un tanto lejana, pero creemos que si siguen en progreso esto no sería impedimento para que la gente se acerque a probar la caterva de opciones que se presentan como muy tentadoras. Es un lugar atípico por su ambiente más familiar de bodegón que el de las clásicas industrialoides instalaciones que en el afán de correr tras la moda, nos tienen acostumbrados.

Recomendamos darle una oportunidad.

 

 

cervecería, hamburguesas, Uncategorized

KEVIN BACON: el rey del bacon en el Soho

 

IMG_20181207_201343425

Palermo Soho, Hollywood,  Queens y no sabemos cuántos chamuyos más para designar geografías y modas que categorizan y nomenclan a este barrio porteño (de los más concurridos y grandes).

Kevin Bacon es un actor de Hollywood, no de Palermo. Un norteamericano que protagonizó múltiples films y tienen un llamativo apellido que es a la vez un ingrediente vital en la composición de una hamburguesa.

IMG_20181207_202227516

En Palermo hay un montón de espacios de comida de distinta índole; además se siguen abriendo opciones, y en líneas generales los que sirven buenos productos, hechos con concepto gastronómico, atención de jerarquía y buena relación precio-calidad, son los menos. Específicamente hablando de la zona del Soho, los locales brotan día a día y se imponen casi siempre por una cuestión de novedad más que por servicio o producto; muchos ofrecen cervezas y gente bebiéndolas fuera, otros ofrecen hamburguesas con decenas de personas haciendo cola para una Burger que tiene más fama y marketing que calidad, y otros, sirven una atención “a cara de perro” que, más que seducir, ahuyenta, aunque a otros los atrapa porque se les considera “cool”.

IMG_20181207_202758837

Las aperturas de hamburgueserías son una celebración para influencers, pero también un riesgo, una aventura que se debate entre copiar y ser más de lo mismo u ofrecer productos con poco asesoramiento o demasiado lanzados. Un caso excepcional de hace muy poco tiempo es Kevin Bacon, una hamburguesería que cuenta con pocas semanas de apertura, pero a nuestro parecer ya está pisando fuerte.

IMG_20181207_201334072

El por qué de esta aseveración es muy sencilla, un gran producto de pattys de 110 g smasheados (aplastados con espátula para una mejor caramelización), con un buen sabor, levemente parrillero, muy buenos toppings abundantes, un gran pan estilo brioche esponjoso y con sabor, y fundamentalmente una atención al público insuperable (tan simple pero difícil de encontrar).

Las hamburguesas vienen dobles o hasta triples; están las típicas con lechuga, tomates; las cheeseburger; las que tienen cebolla crispy o cruda como las más tradicionales; pero también tienen las de segmento blue que además de queso azul le agregan cheddar, rúcula, cebolla frita y alioli; hay otra estilo Wisconsin con manteca provenzal, otra tipo mexicana con pico de gallo, palta frita, mayo de chipotle y de todo; una original de mac & cheesee tan de moda en Australia y USA; una de BBQ Jack con aros de cebolla y hasta una vegetariana de guisantes con hummus y una de pollo rebozado. Todas muy bien armadas y logradas.

El menú se cierra con ensaladas, pollo frito rebozado con especias y salsas, papas fritas tuneadas con quesos, mac & cheese, carne, etc.

Para beber hay cerveza tiradas, gaseosas y aguas.

El pedido se hace en la caja y se retira luego de que suena el bíper que te entregan.

IMG_20181207_202025809

Nosotros probamos la Kevinator y la #KevinBacon, esta última con doble cheddar, doble bacon, cebolla morada, cebolla crispy y salsa KB: muy buena, carne suave, con gran gusto y gramaje, el queso presente, la panceta de calidad y una salsa interesante pero no invasiva. La única crítica es que, pese a que el pan era bueno y sostuvo bastante, la sección de abajo se mojaba mucho (quizás demasiado) por los jugos que soltaba la Burger, pero igualmente es una excelente hamburguesa. Algo parecido sucede con la Kevinator: doble cheddar, doble bacon y alioli, de gran factura y sabor (con menos suelta de jugos). Ambas vienen con sendas porciones de papas onduladas de buen sabor y crocancia.

IMG_20181207_203300656IMG-20181212-WA0007IMG-20181212-WA0008IMG_20181207_203054008

El lugar, amplio y despojado, minimalista en amarillos, grises y negros, con un primer piso en la misma sintonía, con banquetas y sillas (de madera y hierro típicos, altas y bajas) bastante cómodas. Buen ambiente y música acompañan.

IMG-20181212-WA0006IMG-20181212-WA0005IMG_20181207_202158426IMG_20181207_202154808IMG_20181207_202116325IMG_20181207_202041990

Lo importante es que el producto final es muy bueno y casi tan importante es que la atención es excelente, son agradecidos de las opiniones, cuidan que la gente se vaya satisfecha y vuelva y claro que volveremos siempre con tan buena experiencia. Las modas, las largas colas, las caras largas no siempre son efectivas. Las buenas hamburguesas de Palermo Soho están en Kevin Bacon que de gastronomía saben y bastante, otros se quedarán en moda y nada más que eso.

 

*****

Kevin Bacon

Gorriti 4788 (Palermo)

CABA.

logo

bar, cervecería, coctelería, comida internacional, hamburguesas, Uncategorized

KLUB POLACO: el finger food de Europa del este

IMG_20181202_225743612

En la tierra del asado aprendimos, ya hace un tiempo, a comer sushi, hummus, sabemos lo que es un taco, nos deleitamos con los dumplings y muchos centenares de recetas étnicas que con la globalización fueron acercándose a nuestro régimen criollo e inclusive ampliándolo. Quizás lo más destacado de los países de Europa central y del este es el chucrut y el goulash, los cuales son compartidos por varias naciones de esa geografía. Pero ¿sabemos qué es un placki, una zapiekanka o los pierogi? Estas comidas son recetas tradicionales de Polonia y se pueden degustar en el Klub Polaco de Palermo, un patio cervecero casi oculto engarzado entre un centro comunitario y el propio club rojiblanco.

IMG_20181202_214127485_BURST000_COVER_TOPIMG_20181202_214117383IMG_20181202_214123483IMG_20181202_215932175IMG_20181202_225516925IMG_20181202_225712121IMG_20181202_225717040IMG_20181202_225748545

La entrada es un gran pasillo anexado al edificio de la Unión de los Polacos de La República Argentina, y al fondo se abre, a modo de abanico, un patio rodeado de plantas estratégicamente dispuestas y en su centro un árbol de mandarinas regocija el lugar. Aquí se depositan sillas y mesas altas bien cerveceras, mesas ratonas apuntaladas por barriles a modos de sillas, guirnaldas de luces, mesones, más sillas, aire libre y mucha onda. En la galería interna que circunda al patio se encuentra una amplia barra por donde se solicitan y entregan los pedidos. Hay múltiples espacios con sillones, mesas bajas, altas, silla a la barra, luces acogedoras y bien situadas, una decoración de paredes rojas y murales, afiches musicales, y muchos guiños a la vieja época comunista de Europa del este. La música es muy interesante, indie, rock, etc., recorre el aire al igual que la tranquilidad del lugar bien adentro y alejado del barullo palermitano.

IMG_20181202_223848595IMG_20181202_223855128IMG_20181202_224753312IMG_20181202_225509493IMG_20181202_214853218IMG_20181202_214828260IMG_20181202_214825909IMG_20181111_125833322

La carta fluctúa entre cervezas tiradas, porrones y latas de múltiples países, tragos de autor, gaseosas y aguas (nos quedamos con ganas de la sidra tirada). En cuanto a la comida el menú se acentúa en tres grandes aspectos, las Zapiekankas (mitades de baguettes que surgieron en los 70s con la crisis de la viaja URSS y siendo un plato económico con pan untado con manteca que se le encimaban champiñones, quesos, todo al horno y luego se salpicaba con kétchup, pudiéndose encontrar luego muchas variantes), plato casi nacional y distintivo de la vieja Polonia y muy tradicional actualmente por su estilo de comida al paso compartiendo el mismo segmento quizás que los sándwiches y las pizzas. Pedimos el Krakow que sale con tomate, salchicha polaca, pepino encurtido y chucrut. Rica, quizás un tanto escasa de ingredientes, con una gran baguette suave y sabrosa. La Hell Chicken, con pollo saltado, salsa picante, muzzarella y verdeo, era monumental. Y la Clásica con champiñones saltados, parmesano y perejil logró que termináramos siendo fanáticos de estos platos. El pan es excelente y de calidad.

IMG_20181202_220828595IMG-20181202-WA0011

Pedimos también unos Pierogi: una clase de empanadas hervidas rellenas con chucrut, papa y carne, servidas con salchichas saltadas. Interesantes, pero hay que acostumbrarse al sabor avinagrado y ácido típico de esas latitudes.

IMG_20181202_220823964

Tienen bastante variedad de hamburguesas, clásica con lechuga y tomates, estilo americano, estilo francés, y varias más (todas de 170g y acompañadas con papas fritas), pero pedimos la Poslki con 60 % carne y 40 % cerdo. El medallón venía con queso Holanda, chucrut y pepinos, con un pan decente (pero podría mejorar) daban una combinación que nos sorprendió; el gramaje era correcto, poco amasado, buen punto y verdaderamente delicioso (con ese acento del cerdo) e interactuaba muy bien con los sabores encurtidos que contenía (otra vez un gusto al que el argentino medio no está acostumbrado). Muy recomendable y seguramente iremos a probar las otras que pese a ser una cervecería se abren paso con buenos productos y un tanto exóticos.

IMG_20181202_220906151IMG_20181202_221133135

La única contra fueron las papas fritas, tanto las que venían con la Burger como las que pedimos con queso cheddar-verdeo-panceta, parecían sobre cocidas, un tanto secas, verdaderamente flojas. Pero seguro pueden mejorarlas.

IMG-20181202-WA0013

También hay otros platillos finger food como los nugget de pollo, bastones de queso, bagel dogs y su tradicionales Placki de papa (croquetas de papa fritas) que quedaran para una próxima ansiada visita.

IMG-20181202-WA0018

En definitiva, un lugar que nos sorprendió mucho, por su tranquilidad, por su decoración, por su patio casi único y apacible, por la buena atención, los precios razonables y por un menú escueto pero muy propio. Si buscan lugares distintos, propuestas diferentes a las hamburguesas, tacos y ahumados (que tanto sobran) prueben en el Klub Polaco donde tendrán nuevos aires y podrán probar la tradición y un poco de la añoranza de la vieja Polonia en pleno siglo XXI.

 

****

KlubPolaco

Jorge Luis Borges 2076 (Palermo)

CABA.

logo

bar, café, cervecería, coctelería, comida internacional, hamburguesas, Uncategorized

PADRE COFFEE ROASTERS & BEERS: la familia del café

IMG_20180325_135124565

Es indiscutible que uno de los atractivos del barrio de Palermo lo constituye su historia. Mediante el auge de la gentrificación (puesta en valor de recursos edilicios históricos) objetivable en los últimos años, modernos emprendimientos gastronómicos se asientan sobre los amables fantasmas de un pasado que Buenos Aires se resiste a perder.

 El viejo edificio de la esquina de Soler y Jorge Luis Borges (antigua calle Serrano), data de1881 y fue el asiento de un frigorífico llamado “Antonito” que según cuenta la leyenda, abastecía con sus carnes a los viejos “Carritos” de la Costanera. Con el tiempo, el hijo de su dueño lo transformó en una gran verdulería que permaneció en la famosa esquina hasta no hace demasiado tiempo.

 La historia entrecruza personajes en su obstinado devenir y aunque los personajes cambian de nombre, los escenarios permanecen como testigos del paso del tiempo. En este caso también un padre emprendedor, comercializando café durante décadas y abasteciendo a los mejores bares de su época queda en manos de un hijo, que emprende el camino de mejorar y fortalecer lo que ha recibido. Café Rocamora es una marca tradicional en el ámbito gastrónomico. Ha comercializado buenos cafés de Brasil, Colombia y últimamente se han esforzado en conseguir buenos cafés de especialidad que se tuestan y se sirven en la vieja esquina de Soler y Serrano.

IMG_20180325_142546001

El nombre “Padre” resulta entonces un multívoco homenaje de un hijo a su padre en lo individual y una forma de recuerdo del viejo Antonio y de su hijo quienes con sus carnes y verduras lograron que la esquina tuviera una identidad en el barrio.

 Padre Coffee Roasters & Beer es muchas cosas al mismo tiempo: una esquina emblemática cuya fachada ha cambiado muy poco, un tostadero que recibe a los clientes con los aromas del tueste, una cafetería de especialidad con los más variados estilos de extracción y preparación del café y sus bebidas derivadas, un petit restaurant con una carta armónica y variada, una cervecería artesanal repleta de variedades de la áurea bebida, un museo porteño en donde se muestran viejas máquinas de café y hasta los restos de la antigua enfriadora de amoníaco en una de sus paredes. Todo en armonía gracias a la cuidada ambientación.

IMG_20181111_133154031IMG_20181111_133150000IMG_20181111_133147289IMG_20180325_142559063IMG_20180325_142536995_HDRIMG_20180325_142534972

 Si buscas mesas altas, o bajas, o sillones cómodos, o música adecuada no invasiva, y sobretodo buena atención y excelentes productos, no vas a salir defraudado. Para los que consideramos que el café es lo más importante, seremos ampliamente seducidos por el detalle de los posavasos de cartón rígido en donde se especifica el origen del café que se está sirviendo, sus característica y altura de donde proviene (ese solo hecho los convierte en diferentes del resto de las cafeterías de especialidad). Es la política de patyando.com nunca hacer una reseña de “primera vez” y en este caso fueron más de 3 las oportunidades. En espresso, hemos probado un Colombia Caturra de 1700 m de altura, beneficio lavado y tostado medio, que resalta las notas frescas cítricas, en un cuerpo no muy pesado y con un regusto bastante interesante de chocolate y vainilla. Hubo algún filtrado en prensa francesa que también constituyó una excelente experiencia.

La carta cafetera incluye todas las variantes tradicionales en cafés calientes y en bebidas frías a base de café, sumadas a otras opciones no tan tradicionales en las que la cerveza también está presente.

En cuanto a las variantes de comidas, van desde abundantes brunchs, picadas con onda, sandwiches gourmets, ensaladas variadas y frescas y hamburguesas originales. Nos tentamos con una ensalada de pollo, lechuga, tomates Cherry, hebras de queso parmesano y un alioli preparado ad hoc (muy delicioso pero exiguo). Probamos también la Monkey burger, con un medallón de carne (de tipo industrial pero no malo, si fuera casero sería un golazo), cheddar, queso de cabra, portobelos asados y un pan especial transigiendo entre un pan de campo y un pan típico de hamburguesa. Muy recomendable a pesar de no ser especialistas. El queso de cabra le da una vuelta de tuerca más que interesante a las ya repetibles burgers estilo francés. Las papas de estilo souffle son excelentes.

IMG_20181111_133348766IMG_20181111_133354176IMG-20181111-WA0037IMG-20181111-WA0038

 La barra de cervezas es un mundo aparte, con múltiples canillas y una amplia variedad de opciones que dejamos para que las reseñen los especialistas en la materia.

En cuanto a los precios, no difieren muchos con otros establecimientos similares en la zona, lo cual es muy ventajoso a la hora de considerar la resultante precio/calidad. En definitiva, Padre Coffee Roasters & Beers es una primera opción a la hora de programar una salida entre amigos o con la familia; un exponente preciso de lo que debería ser un emprendimiento de Palermo, en donde la historia y la comodidad se dan la mano para ofrecernos un buen servicio.

 

****

Padre Coffee Roasters & Beers

Jorge Luis Borges 2008 (Palermo)

CABA.

logo

 

bar, café, coworking, pastelería, Uncategorized

Coffee Town Palermo: la ciudad del café

IMG_20181103_181640477

La innovación tiene sus réditos. A veces es mejor asociarse, aglutinarse, sumar fuerzas para logras ciertos objetivos.

Abrir un local en pleno Palermo, a metros de plaza Serrano, tiene su grado de jugada, pero también de irrumpir gratamente en el mercado de oferta y demanda con bastante tino, sobre todo si se tiene una buena base de experiencia. Y quién mejor que Coffetown, que de cafeterías sabe bastante largo y tendido. Así las fragancias de cafés del mundo mundial nos llevaron a la calle J. L. Borges en el local recién salido del horno de estos pioneros del café (hace muy poco abrieron, así que aún se están acomodando).

IMG_20181103_181822991

El lugar nos sorprendió de movida, ya que la fachada de la cafetería es en realidad la de un banco (comparte espacios con un banco cuya parte operativa se encuentra en la planta alta), donde una pre entrada nos recibe con varios cajeros automáticos. En la calle están dispuestas varias mesas y sillas siempre llenas (fuimos dos veces). Pasando estos, se abre un gran y largo salón donde la innovación y el cuidado de los espacios lo es todo. Parece que uno entra a otro mundo, pues el resto de Palermo queda fuera y olvidado por esta paz que se respira entre cómodos sillones, altas banquetas super confortables, diferentes espacios de soledad y no tanto, ambientes distintos alejados de la misma lejanía, enchufes de todo tipo para conectarse con el mundo (mientras uno está sumamente desconectado), todo destinado a la tranquilidad y la placer de la relajación escapando de las multitudes (la cafetería está pensada también como un espacio coworking). Buena música, buen aire, luces cuidadas, decoración sobria.

IMG-20181105-WA0007IMG-20181105-WA0012IMG_20181103_181738897IMG_20181103_181719602_BURST001IMG_20181103_181714298IMG_20181103_181709077IMG_20181103_172000249IMG_20181103_172043141IMG_20181103_181629923IMG_20181103_181632254IMG_20181103_171956482

Y como si esto fuera poco, sirven uno de los mejores y más variados cafés de especialidad que podamos encontrar en Buenos Aires. Un combo imperdible que enseguida se ha convertido en uno de nuestros espacios favoritos.

También porque la atención es más relajada y bastante superior que las vorágines entendibles de la sucursal madre en San Telmo.

También porque tienen un patiecito trasero que invita a quedarse horas en bancos eternos y silencios gratificantes.

IMG_20181103_181727349IMG_20181103_181734988IMG-20181105-WA0006

Y encima pudimos darnos el gusto de tomar el soberbio café Laurina (de la Isla Reunión) nuevamente y cada vez nos convencemos más de que este varietal es de lo mejor que probamos en el año, sino el mejor (lo pedimos nuevamente en V60 y preparado de forma magistral por uno de sus mejores baristas). Flores, dulce, licor, dulce y finalmente su finish herbal y de caña magistral. También pedimos su café de la semana que era un Etiopía en espresso que nos reafirma que los cafés africanos son de nuestros predilectos.

IMG_20181103_180441867

Ofrecen como siempre un montón de orígenes en todos los filtrados posibles, bebidas frías, espresso de la semana, blend Coffetown, pastelería de primera al igual que los baristas (y prontamente tendrán más novedades).

IMG-20181105-WA0008

IMG_20181103_181638173

Acompañamos con un muy buen budín de limón y por el placer de encontrar estos recovecos donde nada más importa que el momento en la ciudad del café.

 

*****

Coffee Town

Jorge Luis Borges 1660 (Palermo)

CABA.

logo

bar, coctelería, comida asiática, comida internacional, comida japonesa, Uncategorized

FU-KING BAR: el maravilloso oriente de neón 賦

IMG_20181020_223508845

“La palabra FU se define como un sinograma o carácter han (chino tradicional: 漢字, chino simplificado: 汉字, pinyin: hànzì) y es un logograma originario de China. Los sinogramas eran utilizados antiguamente por las naciones de Asia del Este para escribir textos en chino clásico, y posteriormente lo han sido en la escritura china y la japonesa, así como en la coreana, en la vietnamita y en otros idiomas.”

 

Una esquina que huele bien, con luces que encandilan el cielo de neones bien brillantes, muestra una fachada típica de algún barrio taiwanés, chino o por qué no, japonés. Las culturas asiáticas tradicionales tienden a lo despojado pero cómodo, a las filosofías y a los significados de las cosas con las que se comprometen. Los neones, abrazan, llaman la atención de cualquiera que roce la mirada con esta esquina. Una cantina asiática con todas las letras y con pocos asiáticos.

IMG_20181020_205336670_BURST001IMG_20181020_210112938IMG_20181020_210118827IMG_20181020_210208173

Una vez adentro, uno se sumerge aún más en aguas coreanas, cantonesas o las fusiones logradas de oriente, entre lo tradicional y lo modernamente culinario. Las olas de información pasan por las retinas, barra de tragos descontracturada, la cocina con parrillas humeantes que no paran de sacar platillos sinuosos y foráneos para el argentino medio, tachos grandes que emulan mesas, barras altas y sillas cerveceras estratégicamente dispuestas. No hay mucho confort; eso se deja más para lo auditivo, lo brutalmente visual, el olfato (los aromas arrullan el aire): la gama de sentidos interactúa con la sorpresa y nos dejan más que gratificados con un todo donde las sillas altas pasan a un segundo plano.

IMG_20181020_210213299IMG_20181020_210646487IMG_20181020_210649305IMG_20181020_210655148IMG_20181020_210709506

Madera, ladrillos, enrejados por donde cunden enredaderas, empapelados nipones y la galería de neones (el ámbito es rojo y verde) atraviesan nuestras mentes, así como también todos los detalles orientales (lámparas chinas, adornos) que a modo de juguetes nos depositan inmediatamente en una dimensión asiática distinta. La música (con dj en vivo) aporta entorno disco-glam, barullo y sofisticación. Ambiente e identidad no faltan en este restobar. A la gente se la ve alegre y con disfrute, y no es un detalle menor.

IMG-20181022-WA0012IMG_20181020_210727869

Se ofrecen tragos de autor, aguas, gaseosas y variedad de cervezas (hasta asiáticas). De postre: créme brulée (como caída del espacio exterior) y helados melona.

Pero claro está que lo que nos comuna en Fu-King Bar es su comida. Salida de una película del sudeste asiático el varieté que ofrecen es interesante, original y muy cuidado. Hay dumpligs (ravioles chinos a la plancha), wantons (ravioles chinos), springrolls (empanadas chinas), yakitoris (pinchos de pollo a la parrilla), ceviches, pokes (mix de carnes, con shari y vegetales), yakimeshi (wok de arroz y vegetales), entre otros platos. Recorriendo así la comida china, coreana, japonesa y hasta vietnamita, pasando por las fusiones nikkei y obviamente con las pequeñas variantes y adaptaciones argentinas, pero respetando bastante lo tradicional.

IMG-20181022-WA0013

Pedimos Dumplings (rellenos de cerdo, nira y verdeo) que sabían al mismo sudor de Dios, con un nivel superior y magistralmente sabrosos (tuvimos que pedir otra vuelta). El jiaozi o dumpling chino común consiste generalmente en carne y verduras picadas finas y envueltas por un trozo fino y elástico de masa. Entre los rellenos populares se cuentan el cerdo picado, la carne picada, el pollo, la gamba e incluso el pescado. También son populares mezclas como cerdo con repollo chino, cerdo con cebollino, cerdo y gamba con verdura, cerdo con cebolleta, cebollino con huevo revuelto, etc. Las mezclas del relleno varían según los gustos personales y la región. El jiaozi suele hervirse o cocerse al vapor. En este caso fueron preparados a la plancha y acompañados de una salsa a base de soja y brotes. En el norte de China, los dumplings se comen con una salsa para mojar hecha con vinagre y aceite o pasta de guindilla, y ocasionalmente con algo de salsa de soja añadido.

El Nira, también llamado cebollino chino o cebollino ajo, se trata de un ingrediente muy utilizado en la gastronomía asiática con un sabor más parecido al ajo que al cebollino. Es una verdura de la familia del cebollino y del ajo, con hojas largas y planas de color verde oscuro, tienen un sabor algo más potente, a mitad entre ajo y cebollino.

IMG-20181022-WA0011

Exquisitos Wantons chinos rellenos de langostinos, verdeo y hakusai (una variante de repollo asiático). Los wontons son otro tipo de dumplings, típicamente cocidos en un caldo o sopa claro y hechos con un relleno cárnico. La cubierta exterior es diferente (más gruesa y menos elástica) a la del dumpling. Aquí los sirven fritos.

IMG_20181020_212327340

Springrolls (de cerdo y langostinos) imposibles de igualar en el barrio chino, de corte más moderno y fusionado, muy ricos y picosos. Conocidos en América como rollitos primavera, parecido a la lumpia,  son unos  rollos elaborados de una pasta, rellenos de diferentes verduras picadas en juliana y algo de carne picada. El springroll tiene una masa (que hace la función de envoltorio) elaborada con harina de arroz, estilo vietnamita y tailandés, mientras que en China se utiliza sólo harina de trigo. Existen variantes de este plato en casi todas las cocinas asiáticas: Tailandia, Corea, Vietnam, Indonesia y Japón. En Filipinas e Indonesia este plato es conocido como lumpiá (lumpia en indonesio).

 

Yakitoris (pinchos de pollos con salsa teriyaki) de un sabor absoluto, de los mejores que se pueden encontrar en Buenos Aires. El ají picoso estilo tailandés estaba endiablado.

Niku yaki (pinchos de ojo de bife a la parrilla marinados en salsa de soja, mirin y jengibre), tiernos y con el típico picor oriental que tanto nos gusta.

IMG-20181022-WA0008

Como plato principal, nos tentamos con un Yakimeshi (wok de vegetales, huevo y arroz), correcto y bien condimentado. Básicamente un arroz salteado. Su verdadero origen proviene de china. La manera tradicional es cocerlo frito. En la receta original se saltean diversos ingredientes, como arroz estilo japonés hervido y enfriado, omelette (o huevo revuelto), carne y/o vegetales. Nosotros lo pedimos con pollo.

IMG_20181020_215713300

Ofrecen también como especialidad, y nos quedaron pendientes, los Poke. El auge del pescado crudo, la moda del bol como recipiente estético y la combinación de superalimentos hacen de este plato una interesante apuesta gastronómica como ya lo fueron en su día el sushi, el tartar o el ceviche. Aunque ahora se sirva en un bol condimentado con otros ingredientes inspirados en la comida japonesa y de otros países asiáticos (también está el estilo hawaiano), lo cierto es que el Poke (pronunciado poh-kay) era un pescado crudo marinado que sobraba del día y que se aprovechaba como aperitivo. Aunque suele hacerse con ahi –el ‘ahi poke’, hecho de atún–, las nuevas versiones admiten el pulpo (‘tako poke’), el salmón y otros tipos de sashimi cortados en dados, en ocasiones sobre una base de arroz (Shari). Como ocurre con la comida oriental el corte de la pieza importa, no en vano su nombre quiere decir algo así como ‘cortar transversalmente en trozos’.

Las presentaciones y la estética están muy logradas, cuidando cada detalle, pero de manera relajada en platitos enlosados pintorescos.

IMG_20181020_212156770

Hay que reservar si se quiere comer a la hora planificada. La atención es esmerada. Las camareras están siempre atentas, brindan orientación y en general los tiempos de espera no son muy grandes. Los precios de los platos promedian los $250, lo cual no parece muy caro en comparación con otros restaurantes, pero hay que tener en cuenta que, para el panzón promedio argentino, no habrá una completa satisfacción antes de los 3 o 4 platos.

Nos quedaron algunas opciones para las próximas visitas, que serán frecuentes en los proximos tiempos.

IMG_20181020_205328720

Si nosotros empezamos este camino de Patyando con la escusa de conocer experiencias culinarias superiores, y además con el objetivo de recomendar lugares novedosos y de alta calidad, Fu-King cumple con ambas premisas con creces. La experiencia fue sobresaliente, y al lugar le sobra “onda” (el mismo nombre del emprendimiento es un guiño apropiado), lo que hace que al traspasar sus puertas uno deje atrás sus últimos rastros de occidentalidad.

 

*****

Fu-King Bar

Thames 1402 (Palermo)

CABA.

logo