Uncategorized

LARDO & ROSEMARY: un mundo de sensaciones

img_20190105_191931801_hdr

Quizás un nombre de cuento de fantasía o un nombre lúdico y ficticio, Lardo & Rosemary es mucho más que un mote, pero si tenemos que definir el por qué del nombre para un gastropub (y vamos a llamarlo así por connotaciones que serán explicadas mas luego) diremos que su dueños se inspiraron en un plato de un bar londinense en el que predomina la grasa y enchastre del cerdo con la finura y delicadeza aromática del romero como hierba para especiar un plato, convirtiendo este mismo y al concepto de nuestro gastropub en cuestión, en un caos equilibrado, gastronómico, culinario, ambiental y mucho más allá; a modo del yin y el yan de la cocina y de todo lo que aporta y conlleva crear un ámbito de servicio culinario.

img_20190127_200116360_burst001

En La Lucila se abren las puertas de este gastropub moderno, y lo llamamos así porque no tienen mucho de restaurante y tampoco es plenamente un pub. Con un menú acotados de 14 platos y una carta pequeña de vinos, cervezas y gaseosas, hibridizando en las formas de un bistró más que descontracturado (la música de jazz proporciona estruendo en los altos techos y hace que nuestros pies sigan los vaivenes del ritmo) y un pub sin las modas cocteleras ni los lúgubres hilos de luces inundando el ambiente; solo queda llamar gastropub a estos locales con carta acotada pero bien pensada, con un minimalismo que luego se despliega en múltiples variables de sensaciones visuales y sensoriales ante la presentación fina de cada uno de los platos entre las oscilación de un tiempo sumamente relajado y no tan estricto como el de un bar formal.

 

 

Y lo no tan formal da paso a las formas, a los platos que tienen mononombres indicando su ingrediente principal, y cuando los sirven en los umbrales de su larga mesa comunal que habla de maderas y cemento, abanican su delicadeza de armado y suculencia delante de nuestras miradas.

 

 

El lugar es simple, una barra con 9 banquetas altas, y una larga mesa desaliñada y certera con 18 banquitos siguiendo la línea. Una barra trasera donde se pide el desafío de elegir casi todo lo que plantea el lugar. Más allá la cocina abierta y seductora. En la vereda algunas mesas altas típicas cerveceriles. Grafitis lejanos, dibujos. Ladrillos pintados por la palidez de un blanco sin tantas ganas de cubrir. Luces acotadas, modernas y sencillas. Estilo propio y aplaudible.

El menú es escueto con un puñado de entrantes y otro tanto de principales con un postre original, todos oscilado entre los 150 y 300$.

img_20190127_195905752img_20190127_195840582

Empanadas de pollo y choclo con reducción de cítricos y ralladura de lima que simpatizan con la boca entre lo agrio y lo ácido enfundando un nuevo sabor simplemente delicioso.

img_20190127_201256962_burst001img_20190127_201628211

Los baos negros rellenos de una tapa de asado desmechada por largas horas de cocción con un dulzor agradable, remolacha efectiva y la suavidad y redondez de un sabor final magistral.

img_20190127_201322088img_20190127_201754578

Arepas (reina pepeada) suaves rellenas con la cremosidad de pollo y la palta más un matiz de cilantro no invasivo. De las mejores que hemos comido.

img_20190105_193942376img_20190105_194036859

Su única Burger de vacío y picaña lo dice todo, personalidad y sabor, identidad en el queso ahumado, pepinos amigables y un gran alioli. Excelente gramaje y sabor, buen punto de cocción. Las papas con hierbas merecen ser probadas.

img_20190105_193926083

El plato de acelga y morcilla (morcelga) combina muy bien, los sabores fuertes, terreos y dulces con la suave cremosidad de la espuma de queso que amalgama impetuosamente todo. Se sirve sobre un taco de centeno y acompañado por algunas setas.

img_20190127_201243434

Como postre ofrecen unos churros originalmente cremosos atrapados por una salsa tofi que realmente es un poema.

img-20190129-wa0009img-20190129-wa0007img-20190129-wa0010

Todo se completa con una breve pero bien elegida carta de vinos acorde para maridar con cualquiera de sus delicias gourmet, algunos tragos de fonda y tres cervezas tiradas de primera: la APA rojiza frutada y suave es de lo mejor que se puede encontrar por el rubro.

 

 

Después de lo dicho, no podemos agregar más que decir que Lardo & Rosemary se ha convertido en uno de nuestros clásicos y favoritos, en un ejemplo de gente joven con un emprendimiento gastronómico serio y moderno. El ambiente es amigable y disfrutable. Tapas, platos inteligentes, fusiones de sabores que desorientan y alegran cualquier papila. Todos los productos son soberbios y magistralmente presentados y pensados, y logran, en definitiva, una experiencia culinaria con un mundo de sensaciones.

img_20190127_195125182

logo

*****

Lardo & Rosemary

Av. Del Libertador 3810, La Lucila

Vicente López, Buenos Aires.

bar, café, cervecería, comida internacional, hamburguesas, Uncategorized

ALOHA Beer & Food: la oportunidad de barrio

img_20190114_152522566_hdr

Luego de comentarios errados, de populismos indiscriminados, de influencers veletoides, de eventos fallidos, de lejanas cercanías y muchas vicisitudes que pudimos dejar de lado, visitamos Aloha, quizás en un contexto más social, pero al fin y al cabo logramos apreciar de lleno el producto que ofrecen.

img_20190114_140727522

En pleno Parque Patricios y en una esquina antigua yace este bar (bodegón, cafetín y un largo etc.) devenido a restó con sugerente preponderancia en el armado de hamburguesas. El lugar no es muy grande, una barra ocupa un gran territorio y detrás, la geografía de una cocina amplia que deja vislumbrar un trabajo un tanto caótico, pero no por eso malo. El resto: mesas y sillas de madera bien de bar en un entorno con pinturas advenedizas, sartenes colgando de techos y una divertida rusticidad (con indicios de pulpería de las de antes, pero antes que antes…).

img_20190114_140719770img_20190114_140723763img_20190114_141449569

La atención es muy buena, se destaca por sobre muchos similares de su rubro. Esmerada, eficaz y amable.

Ofrecen una carta amplia con variedad de platos: sándwiches, rolls, ensaladas, también hay lugar para la cafetería y cosillas de panadería; cervezas, aguas, gaseosas y por supuesto las tan afamadas hamburguesas.

Pedimos la Cheese Bacon Burger y la Le France acompañadas con un fuentón de papas fritas al verdeo y queso. Estas últimas buenas y cremosas, acompañando muy bien al plato principal.

img_20190114_141941132

La Cheese Bacon tiene unos abundantes 240 g de blend de carne distribuidos en dos pattys, los cuales ostentaban un punto ideal, un gramaje de manual, nada de amasado y un gusto que pocos logran; en pocas palabras, una excelente ejecución. El queso era de buena calidad y sabroso, el bacon quizás, fue el punto flojo, con una cocción poco óptima, mientras que el pan acompañaba muy bien, aún sin ser maravilloso. La de estilo francés, sin embargo, con la misma calidad de carne, y el mismo buen pan, si bien es un global correcto, el tomate seco invadiendo un poco el todo, hacía que se perdiera el sabor del queso brie y sumado a esto, escaseaba la cebolla caramelizada. Igualmente aprobaba notoriamente.

img_20190114_142235429img_20190114_142242576img_20190114_142642298

Según fuimos viendo la evolución por dichos propios, ajenos y por historial, aquí se nota un trabajo minucioso para superarse y definitivamente lo han logrado. Les juega en contra una zona despojada y un tanto lejana, pero creemos que si siguen en progreso esto no sería impedimento para que la gente se acerque a probar la caterva de opciones que se presentan como muy tentadoras. Es un lugar atípico por su ambiente más familiar de bodegón que el de las clásicas industrialoides instalaciones que en el afán de correr tras la moda, nos tienen acostumbrados.

Recomendamos darle una oportunidad.