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NATARÍA PORTUGUESA: pastelitos con gusto a gloria en el Centro Porteño

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Dice la historia que los Pasteles de Nata o Pastéis de Belém se fabrican en Portugal desde el año 1837. Esta especialidad de la pastelería portuguesa se basa en una delicada masa hojaldrada en forma de pequeña tarteleta, que contiene una crema (o nata) a base de leche, canela, limón, huevos, etc. (y todas las variantes de los que quisieron replicar los ingredientes originales, altamente secretos). La receta ancestral, originaria del Monasterio de los Jerónimos (en el barrio de Belém, Lisboa), se sigue fabricando aún hoy de la misma forma artesanal y de la mano de maestros pasteleros en un taller secreto para resguardar su reliquia. También desde la misma época se los ha intentado imitar con diversidad de éxitos, pero también con muy buenos logros.

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Aquí en la Argentina, hace escasos meses, se instaló la Nataría Portuguesa (con sede  matriz en San Javier, Santa Fe). Este local perdido entre los rascacielos y la vorágine de la 9 de Julio, se las arregló para vender estos pasteles y solamente estos. El lugar es escueto y minimalista y se compone de un breve mostrador donde se exhiben los Pasteles de Nata que, según dicen, se hornean cada hora (se vislumbra un mínimo horno donde los calientan). Los mismos se pueden llevar en unas cómodas y pintorescas cajitas o comer allí (disponen de dos banquetas altas y una pequeña barra) acompañándolos de un café de la marca Illy. La atención es de lo más amable y explican a la perfección todas las consultas. El precio es normal.

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Los pasteles calientes o tibios al morderlos son una explosión; se siente primero la fina masa de hojaldre, crujiente pero suave, y enseguida como un néctar o jugo maravilloso, un tanto más denso, el sabor invade cada recoveco de la boca, dejándonos con ganas de mucho más paraíso. El gusto es similar a una crema pastelera pero mejor aún, más suave, sutil y corrediza. Quizás con una semejanza lejana a la torta alemana de Esperanza (Santa Fe). Una delicia imperdible. También los probamos fríos y el placer es igual de disfrutable.

Pastelería fina y de lujo, en un pequeño lugar con sus pequeños pastelitos, pero con grandísimas intenciones. Recomendadísimo.

 

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Nataría Portuguesa

Av. Carlos Pellegrini 867 (Centro)

CABA.

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